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Líder rural prevé "revolución" en la Argentina

EFE
Ruralistas bloquean rutas en Argentina, en protesta contra las políticas de la presidenta Cristina Kirchner.

Márcio Resende
desde Buenos Aires, Argentina

El más carismático y combativo dirigente rural argentino, Alfredo de Angeli, advirtió a Terra Magazine que "si el Congreso aprueba algo inviable, habrá una convulsión en el interior de la Argentina" y que "las protestas pueden volver" porque "existe mucha bronca acumulada". En este sentido, prevé que una "revolución" surja desde el interior del país.

El rostro más popular del conflicto indica que el interior de la Argentina se arrepiente de haber votado masivamente a Cristina para presidenta hace ocho meses y anticipa una derrota electoral del gobierno en las elecciones legislativas del año que viene. Para Alfredo de Angeli, quedó claro que al gobierno no le importa el país. "Sólo les interesa el poder", sintetiza. Y cree que el conflicto que ya lleva más de 100 días marcó un límite en la concentración de ese poder.

En casi cuatro meses de crisis, el personaje más odiado por el gobierno y más amado por diversos segmentos sociales cree que la extensión del conflicto sirve para que la presidenta Cristina Kirchner encubra una serie de problemas del país, como la inflación y la crisis energética y que "será muy difícil que recupere el prestigio que ya perdió". "Las protestas van a durar tres años y medio, hasta el final de este gobierno", prevé.

La construcción del ícono

Alfredo de Angeli no preside la Federación Agraria Argentina a la cual pertenece, pero como líder de la entidad en la provincia de Entre Ríos se transformó en ícono de las protestas ruralistas nacionales contra el gobierno de Cristina Kirchner.

Cualquier duda sobre la dimensión de la popularidad de Alfredo de Angeli desapareció el 14 de junio último, cuando el gobierno argentino terminó de transformarlo en una especie de héroe nacional. El mismo día en que un monumento nacional en homenaje a los 80 años del nacimiento de Ernesto Che Guevera era inaugurado en la ciudad de Rosario, capital comercial de la producción agropecuaria, Alfredo de Angeli provocaba una convulsión de protestas populares contra el gobierno.

A pesar de registrar 234 bloqueos de rutas a lo largo del país, el gobierno daba por cerrada cualquier posibilidad de diálogo con el sector agropecuario después de 100 días del conflicto sectorial más importante de la historia del país.

La Gendarmería había recibido la orden de terminar con el bloqueo en el mayor foco de protesta y punto neurálgico para el país: la ruta 14 que une Buenos Aires con el noreste argentino, además de Uruguay, Paraguay y Brasil. Las fuerzas de seguridad avanzaron sobre los productores agropecuarios y camioneros. Detuvieron a 19 manifestantes, entre los cuales estaba el líder carismático, Alfredo de Angeli.

Fue como una chispa en el combustible para una revuelta popular. Inmediatamente, se incendiaron los ánimos. Miles de personas que acompañaban la represión policial por los medios de comunicación marchaban hasta el bloqueo para apoyar a los ruralistas. Familias enteras de ciudades y pueblos partían hacia la ruta empuñando banderas argentinas y gritando palabras de orden. Marchaban también hasta el Tribunal donde Alfredo de Angeli estaba preso para exigir su liberación.

Las protestas ganaban más fuerza con la adhesión de la clase media urbana. Volvían los famosos cacerolazos que desde 2001, cuando terminaron de derrocar dos gobiernos, estremecen a cualquier presidente en la Casa Rosada. Acorralada por la multitud, la Gendarmería abandonaba la ruta. Los números de bloqueos subían a 324 en todo el país. "Ese día, hubo 1900 protestas, ¿sabía?", pregunta en forma de exclamación Alfredo de Angeli a Terra Magazine.

La crispación social al máximo y una anarquía de protestas que golpeaban los palacios del poder obligaban a la presidenta Cristina Kirchner a convocar a cadena nacional de radio y TV para anunciar, visiblemente irritada, que enviaría la medida que elevó el impuesto a las exportaciones -las llamadas retenciones- al Congreso. Después de 100 días de resistencia de ambos lados, el conflicto salía de las rutas y entraba en una etapa de guerra fría.

Historia de la lucha en las rutas

El responsable del núcleo más duro contra el aumento de las retenciones no es ningún improvisado a la hora de bloquear rutas o de desfilar con tractores como protesta social. A mediados de los años 90 durante el gobierno del ex presidente Carlos Menem (1989-99), los bloqueos eran para frenar las ejecuciones de productores endeudados a punto de perder las propiedades.

En 1996, encontró una valija con un millón de dólares y no dudó en devolverla a su dueño. Alfredo de Angeli ya había vendido un campo y estaba a punto de perder su propia casa en una ejecución. "Al día siguiente, por el gesto, me llamaron del banco para suspender la ejecución. Otros acreedores también me llamaron para avisar que cancelaban las ejecuciones", recuerda.

La lucha en defensa de los pequeños y medianos productores rurales lo llevó a la Federación Agraria en 1997. El ex presidente Fernando de la Rúa (1999-2001) también sufrió bloqueos en los momentos previos a su renuncia. A partir de febrero de 2006, Alfredo de Angeli fue uno de los líderes de la Asamblea Popular de Gualeguaychú, ciudad en la margen argentina del río Uruguay, donde vive y trabaja. En la margen uruguaya, la fábrica de pasta de celulosa Botnia amenaza con un impacto ambiental. Hace dos años y medio, un bloqueo impide el tránsito sobre el puente que une los dos países. ¿Quién lideró el bloqueo?

"Avisé a los compañeros que dejaría esa protesta porque ahora veía necesaria otra lucha, esta vez contra la política del gobierno para el sector", cuenta el más combativo de todos los sindicalistas rurales.

Héroe popular

Pero la proyección nacional y el título de personaje del año llegaron recién a los 51 años, a partir de este conflicto agropecuario. Mientras la presidenta Cristina Kirchner hacía discursos contra los ruralistas, simultáneamente la TV mostraba las reacciones de Alfredo de Angeli al frente de los manifestantes en la ruta. Cristina acusaba a los ruralistas de "golpistas" y de "oligarcas" que, con sus 4x4, promovían "piquetes de la abundancia". La imagen de un de Angeli todavía sin su diente incisivo no cerraba con la descripción de Cristina.

La estrategia intransigente de los Kirchner (la presidenta Cristina y su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, señalado por todos los analistas como quien realmente ejerce el poder) de vencer a los ruralistas por el cansancio "hasta que se rindan de rodillas" encontró un dirigente rural que retruca siempre: "¡No nos vamos a arrodillar!".

Si tuviera otro aspecto, Alfredo de Angeli podría ser confundido con una estrella de rock. Por donde pasa, fans de todas las edades y segmentos sociales le gritan: "¡No afloje, Alfredo". Él contesta: "¡No aflojemos!". Son miles de fotos y de autógrafos por día.

"Cuando ando por la calle o cuando voy a alguna manifestación, son más de 100 fotos. Al final del día, estoy cansado", admite. "Pero estas demostraciones de afecto implican más responsabilidad en mi rol. Percibo que cada vez más mis palabras precisan ser sensatas, justas y cautelosas porque cualquier error puede decepcionar a la gente", afirma.

La entrevista con Terra Magazine se realiza en un conocido hotel próximo al Congreso argentino, donde de Angeli pasa horas reunido con legisladores y con el vicepresidente de la República y presidente del Senado, Julio Cobos, con quien la presidenta tácitamente rompió el diálogo.

Alfredo es invitado de honor del dueño del hotel, un productor agropecuario. La entrada está cercada por policías responsables de separar a la multitud de su ídolo. Aún así, esto no impidió que, durante la entrevista, en cinco ocasiones la charla haya sido interrumpida por huéspedes que querían felicitarlo, sacarle fotos, contarle de qué lugar del interior son. Alfredo los atendió a todos.

"La gente me cuenta cómo ve el conflicto, qué piensa del gobierno. Es como si yo fuera un portavoz de este malestar social con la intransigencia del gobierno. Pero no me veo como ícono ni como personaje del año", se ataja.

En los discursos, al mismo tiempo que golpea duro contra el gobierno, elogia a las madres y a las mujeres en general y pide la participación de los jóvenes en la lucha. Las señoras le declaran su amor y los jóvenes lo ven como un Che Guevara moderno. "Hasta querían estampar mi rostro en unas remeras", se sorprende.

Las demostraciones de cariño tuvieron hasta esta semana un punto de encuentro. En la carpa erguida por los ruralistas frente al Congreso, miles de personas esperaban los discursos de de Angeli. En las paredes, palabras de orden. Hasta un artista plástico construyó un toro inflable, apodado "Alfredito" como símbolo de la resistencia ruralista.

Terra Magazine: ¿Por qué cree que se transformó en el referente popular del conflicto?
Alfredo de Angeli: Porque Gualeguaychú es un lugar muy efervescente dentro del conflicto. El gobierno nacional sabía esto. Aún así, mandó gente para enfrentarnos. Las cámaras de televisión fueron para allá. Ella hacía discursos y yo le retrucaba cada error y cada disparate. Además de eso, todos me dicen que soy muy espontáneo para responder. Pero yo no me considero un líder ni nada. Soy un productor agropecuario, sólo eso. Yo estaba en el lugar correcto en el momento exacto, pero debe haber muchos iguales a mí.

Terra Magazine: Voy a mencionar algunos escenarios posibles para lo que puede suceder en el Congreso y Ud. me dice cuáles serían las reacciones del sector agropecuario. Escenario 1: los aumentos de las retenciones son aprobados tal como el gobierno quería, pero aprueban compensaciones para los pequeños y medianos productores como forma de mitigar el impacto. ¿Qué sucedería?
Alfredo de Angeli: Va a traer un conflicto interno en todas las ciudades y pueblos del interior. Las compensaciones no van a llegar a los productores. Son cuestiones muy burocráticas que llevan mucho tiempo. Hay gente que presentó pedidos hace más de un año y todavía no recibió nada.

Terra Magazine: Escenario 2: Los aumentos son aprobados, pero con un techo inferior al plan original del gobierno, reduciendo un techo hasta cerca de 45% o 47%. ¿Qué sucedería?
Alfredo de Angeli: Vamos a continuar con la protesta en ese caso. Ponen un techo, pero nuestro problema son los insumos. Los insumos (fertilizantes y semillas) subieron entre 250% y 300% en un año.

Terra Magazine: ¿Cómo sería esa protesta? ¿Bloqueo de rutas?
Alfredo de Angeli: No sé. Analizaríamos. Pero no estamos solos. Si fuera hoy, tendríamos el apoyo de intendentes, de empresarios y de comerciantes del interior que ven cómo está todo parado.

Terra Magazine: Escenario 3: Los aumentos son aprobados, pero el techo queda fijo en 39% o 40%. ¿Qué sucedería en este caso?
Alfredo de Angeli: Protesta también. El problema es que con los 35% que regían hasta el 10 de marzo y con estos aumentos de insumos, la agricultura se torna inviable para los pequeños y medianos productores. Y no es sólo a causa de las retenciones. La política agropecuaria necesita ser discutida como un todo.

Terra Magazine: ¿Y si el gobierno contemplase subsidios para los insumos?
Alfredo de Angeli: Entonces analizaríamos, pero creo que no queda tiempo para ver eso en pleno debate en el Congreso. Restan pocos días para una definición.

Terra Magazine: Entonces todos los escenarios desencadenarán protestas¿
Alfredo de Angeli: Por eso pedimos una suspensión de la resolución 125 (detonante del conflicto el 11 de marzo) por seis meses. Tenemos que volver a la situación previa al 10 de marzo para tener tiempo de preparar una política agropecuaria integral.

Terra Magazine: Pero ni el gobierno ni la mayoría del gobierno en el Congreso aceptan suspender la medida¿
Alfredo de Angeli: Aquí existe un problema coyuntural. El gobierno tiene un problema de desabastecimiento, de inflación, de crisis energética. Si nosotros extendemos el conflicto, van a terminar culpando al sector agropecuario. Somos un buen chivo expiatorio para encubrir los demás problemas del país.

Terra Magazine: ¿Cuánto tiempo pueden esperar los productores?
Alfredo de Angeli: Va a depender de la posición del Congreso en estos días. Las asambleas populares en el interior del país continúan. Las protestas pueden volver. Mantenemos el estado de movilización. Si el Congreso aprueba algo inviable, habrá una convulsión en el interior. Habrá desempleo. Se sembrará menos este año. Y nosotros iremos a la Justicia porque sería inconstitucional un aumento superior al 33% (NR: por jurisprudencias anteriores). Además de esto, los legisladores después de votar tienen que regresar a los pueblos y a las ciudades del interior donde los vecinos son productores rurales.

Terra Magazine: Los productores agropecuarios y el interior en su mayoría votaron a Cristina como presidenta y a los legisladores que hoy representan a la mayoría del gobierno en el Congreso. O sea: el sector agropecuario fue quien ayudó a construir la barrera contra la que hoy se golpea. ¿Están arrepentidos?
Alfredo de Angeli: ¡Claro que sí! Nunca sintieron que esto iba a pasar. Yo no la voté (NR: votó al cineasta Pino Solanas), pero la mayoría la votó. Están súper arrepentidos. Si fuera hoy, ella perdería por mucha diferencia.

Terra Magazine: ¿Cree que el gobierno aprendió con este conflicto?
Alfredo de Angeli: El gobierno se equivocó y no lo quiere reconocer. Los Kirchner subestimaron al interior y los sectores rurales. Para mí, se equivocaron y no pueden admitir que se equivocaron. Ellos nunca imaginaron que reaccionaríamos así con este apoyo popular.

Terra Magazine: ¿Estamos ante un punto de inflexión en el cual el gobierno encontró un límite en su estrategia de concentrar poder?
Alfredo de Angeli: Sí. Ellos comenzaron contra el Ejército, continuaron contra la Iglesia, diversos sectores e instituciones de la sociedad, desconocieron el Congreso¿ Ellos consideran al Congreso como una escribanía de la Casa Rosada lista para certificar las decisiones del Ejecutivo. Ahora se encontraron con el Campo. Y nuestra lucha reveló mucha discordancia de la sociedad con esa forma soberbia de gobernar. Ya hay legisladores del propio peronismo que no piensan como el kirchnerismo y marcan un límite. Este conflicto va a forzar una renovación en la dirección política y sindical.

Terra Magazine: ¿El conflicto agropecuario terminó por unir todos los sectores que ya acumulaban insatisfacciones contra el gobierno?
Alfredo de Angeli: Claro. Y ahora, en el contexto actual, vendría el desempleo, sobre todo en el interior. En la capital no se siente tanto porque lo que viene sucediendo en los últimos años es la transferencia de recursos económicos del interior hacia la capital. La revolución no saldrá de la periferia de Buenos aires. Saldrá de los pueblos del interior.

Terra Magazine: Con la economía del interior paralizada a la espera de una definición, ¿los ánimos pueden caldearse rápidamente si la definición no atiende a los reclamos?
Alfredo de Angeli: En el interior está todo paralizado. Hay mucha bronca acumulada.

Terra Magazine: ¿Y cuál debería ser la salida para ustedes?
Alfredo de Angeli: Que el aumento de las retenciones sea segmentado, aliviando la presión sobre los pequeños y medianos productores.

Terra Magazine: ¿Pero no sería inconstitucional aplicar impuestos para unos y no para otros del mismo sector?
Alfredo de Angeli: Para eso existe el impuesto a las ganancias. Mi posición es la siguiente: el mejor impuesto, el más equitativo y más eficiente, es el impuesto a las ganancias. Quien más gana, es quien más paga.

Terra Magazine: Lo que pasa es que el impuesto a las ganancias es un impuesto federal que se divide con las provincias. Pero las retenciones quedan integralmente para el gobierno¿
Alfredo de Angeli: Por eso yo digo que a los Kirchner no les importa el país. Sólo les interesa el poder. El gobierno retiene el dinero para disciplinar, a través de obras públicas, a los gobernadores y los intendentes. Si un intendente está en desacuerdo con la presidencia, pobre de esa ciudad. Los intendentes y los gobernadores se tienen que arrodillar y pedirle dinero al gobierno nacional.

Terra Magazine: Las cuatro entidades agropecuarias (Sociedad Rural Argentina, Federación Agraria Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas y Confederación Intercooperativa Agropecuaria) siempre tuvieron diferencias entre sí. ¿Ahora están unidas por el amor o por el espanto?
Alfredo de Angeli: Son diferencias filosóficas. Nosotros desde la Federación Agraria queremos un estado que controle la economía, pero no como la controla este gobierno. La Sociedad Rural Argentina, por ejemplo, defiende una economía de libre mercado. El gobierno, con su soberbia y con su política, consiguió unir a las cuatro entidades. Ahora las diferencias son pocas. Es como la oposición de los partidos políticos. Antes fragmentados; ahora, todos unidos. La señora presidenta es una continuación del ex presidente. Durante cuatro años y medio golpeamos las puertas del gobierno pidiendo medidas para el sector. Nunca nos atendieron.

Terra Magazine: Está por salir un libro sobre Ud. ("El agitador"), en el cual aparece con ingresos de 200.000 pesos en 2007, en producción agropecuaria. ¿No es mucho para quien dice defender a los pequeños y medianos productores?
Alfredo de Angeli: ¡Eso es mentira! Yo no lo sabía.

Terra Magazine: ¿Y Ud. puede decir cuánto ganó?
Alfredo de Angeli: Debería hacer un balance, pero creo que gané (se detiene para pensar)¿ Tengo que preguntarle a mi contador, pero gané 35.000 pesos el año pasado. Y reinvertí en máquinas y siembra enseguida.

Terra Magazine: ¿Cómo ve el final de este conflicto?
Alfredo de Angeli: La lucha y las protestas van a durar tres años y medio. Hasta que termine el gobierno de Cristina Kirchner. El año que viene, en las elecciones legislativas (NR: en octubre), sin duda habrá muchos de nosotros que van a votar en oposición. Los Kirchner van a perder bancas en el Congreso. Y después de tres años y medio, vendrá un gobierno que buscará un consenso con el Campo. Esto nosotros ya lo ganamos. Esa es una victoria. Cualquier candidato a presidente o a gobernador va a llamar al sector agropecuario para consensuar una política agraria para su proyecto.

Terra Magazine: ¿Y el gobierno de Cristina qué perdió?
Alfredo de Angeli: Por su soberbia, perdió credibilidad, perdieron el consenso y perdieron electores. El gobierno de los Kirchner se debilitó. Perdieron mucho consenso. El vicepresidente, también presidente del Senado, está totalmente descalificado por ellos. Con esto se percibe el grado de soberbia que tienen. Desprestigiaron al propio vicepresidente de la República y abrieron espacio a una crisis institucional.

Terra Magazine: ¿Ud. cree que eso es momentáneo por las circunstancias del conflicto o ya marcó una tendencia hasta el final?
Alfredo de Angeli: Los Kirchner perdieron la credibilidad interna y externa. Están mal ante el mundo. El peor error que cometieron en cinco años de gobierno fue haber subestimado al sector agropecuario. Si nos hubieran llamado en los primeros días de la protesta, habríamos llegado a un consenso. El conflicto desgastó el país y el prestigio de ellos. Va a ser muy difícil que recuperen lo que ya perdieron.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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