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Cortesía
Rafael Ramírez, Ministro de Energía y Petróleo de Venezuela y presidente de PDVSA.
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Marianna Párraga
Caracas, Venezuela
Este es el segundo intento. A finales de los años 90 se materializó un plan que llevaba al menos una década en desarrollo para convertir el parque automotor venezolano -particularmente los vehículos de uso masivo- al gas natural. Pocos años después, este plan había arrojado como resultado la adecuación de 60 mil vehículos de transporte público y flotas de transporte privado al uso de este hidrocarburo, pero casi en su totalidad los cilindros de gas que proveyó el gobierno terminaron abandonados en los patios de las casas o utilizados como parrilleras artesanales.
Con ese sino a cuestas, el gobierno del presidente Hugo Chávez hace una nueva apuesta por el gas natural vehicular (GNV). A diferencia del intento anterior, esta vez la urgencia apremia: el consumo interno de combustibles líquidos aumenta sin tregua desde el año 2004 -según cifras oficiales, el año pasado se suministraron al mercado interno 550 mil barriles diarios de combustibles, tanto a las estaciones de servicio como a los sectores eléctrico e industrial- y el subsidio que este consumo implica ya superó los 10 mil millones de dólares al año, una carga que por entero es responsabilidad de PDVSA.
Es común escuchar a los responsables de la política energética nacional decir que Venezuela es un país "ocho cilindros", haciendo referencia a los ya casi desaparecidos vehículos que con solo apretar el acelerador eran capaces de consumir en un solo día más de 30 litros de gasolina. Este comentario no alude, sin embargo, a los casi 100 mil barriles diarios de combustible que -según cifras extraoficiales- se calcula que se están yendo por contrabando hacia Colombia.
El plan GNV de la era chavista se anunció oficialmente en el año 2005 y se suponía que entraría en vigencia el año pasado. Sin embargo, la carencia de equipos para la conversión de vehículos al uso de gas obligó al gobierno a recurrir a países como Argentina y Brasil para asesorarse y establecer alianzas para la importación de estos kits, de autos duales y hasta de autobuses a gas.
En diciembre, tras la llegada del primer lote de kits de conversión de Argentina, los ministerios de Energía y Petróleo, Finanzas e Industrias Ligeras y Comercio emitieron una resolución conjunta sobre el uso de GNV. Para sorpresa de ensambladoras de automóviles, importadores y dueños de estaciones de servicio, a partir del 1° de enero de 2008 todo vehículo nuevo vendido en el país tendría que incluir un kit a gas. Para ese momento, se había comercializado en Venezuela la cifra récord de casi 500 mil autos nuevos durante el año, el número de kits importados por el gobierno no llegaba a 50 mil unidades, los vehículos oficiales convertidos apenas sumaron 400 y no llegaban a 100 la cantidad de estaciones con surtidores de gas, de un parque de casi 1.800 gasolineras. La aplicación del plan GNV tuvo que ser pospuesta seis meses hasta el lunes 1° de julio.
Otra chance
Aunque hasta el fin de semana no se había emitido anuncio oficial alguno sobre la postergación del plan GNV por segunda ocasión, las ensambladoras se encuentran a la espera de que se produzca al menos una flexibilización de la resolución, tal como lo sugirió el ministro de Energía y Petróleo y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez.
Aunque tres ensambladoras nacionales -Iveco, Daewoo y Encava- ya están adelantadas en la producción e importación de autos y autobuses a gas, los ensambladores de vehículos de pequeño tamaño siguen preocupados por la aplicación irrestricta de la medida, ya que el peso del cilindro de gas afectaría sin remedio la potencia de este tipo de carros.
Un sondeo realizado hace pocos meses arrojó que hasta ese momento PDVSA Gas había homologado 40% de los modelos que se producen en el país (son más de 100), pero de estos sólo 14% se consideraban verdaderamente aptos para trabajar con gas. Otra preocupación es la cantidad de kits de conversión disponibles. Aunque Ramírez había anunciado originalmente la llegada de hasta 100 mil unidades por año, luego las cifras tuvieron que ser corregidas para adaptarse a la demanda esperada, y se informó que serían importados 200 mil por año en total.
Con respecto a las estaciones de servicio con surtidores de gas incorporados, el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos, Alejandro Carusí, aseguró que, aunque a paso lento, la adecuación ha continuado. Según el Informe de Gestión de PDVSA, donde se reconocieron "dilaciones" en la aplicación del plan, al cierre de 2007 sólo 77 nuevos puntos de expendio de GNV habían sido incorporados en todo el territorio nacional. No obstante, Carusí habló de la disponibilidad actual de 145 puntos y de la posibilidad de sumar más si se aplican subsidios a un sector ya de por sí asfixiado por la congelación de sus márgenes de ganancia.
Por otra parte, se esperan respuestas a los planteamientos de los transportistas públicos, que en más de 60% utilizan diesel, un combustible prácticamente incompatible con el GNV. De las declaraciones oficiales se puede inferir que se dará preferencia a la importación de autobuses para el uso exclusivo de gas y con ello ir reemplazando paulatinamente las unidades a diesel y gasolina en circulación, pero esto no ha sido aclarado mediante un plan concreto.
¿Y el precio de la gasolina?
Ramírez ha asegurado que este plan no cometerá los mismos errores del pasado y que para 2009 habrá 500 mil autos a gas circulando por las avenidas venezolanas, pero apenas ayer, en la breve rueda de prensa que ofreció junto al presidente Lula Da Silva, el Presidente Chávez aseguró que por ahora no está previsto incrementar el precio de la gasolina, congelado desde hace más de diez años en el mercado interno.
Mientras en Europa se está pagando más de 1 euro por litro de gasolina, los venezolanos pueden llenar un tanque de 40 litros de gasolina o diesel por el equivalente a 2 o 3 dólares. Numerosos expertos han advertido que sin una clara diferenciación entre el precio de la gasolina y el gas, el conductor no tendrá incentivos para usar el segundo hidrocarburo y optará por seguir usando la gasolina.
Sobre este tema, PDVSA ha optado por el silencio. No está en sus manos tomar una decisión de aumento de precios que en el pasado ha provocado intentos de golpe de Estado. En contraparte, ha anunciado que "acelerará aun más la construcción y acuerdos de operación del parque industrial", un proyecto que busca la generación local de envases, compresores y surtidores de gas para minimizar la dependencia futura de las importaciones.
Asimismo, adelantó en su Informe de Gestión 2007 que aplicará una "política de estímulo a los entes del Estado para que se involucren con el programa de conversión", una estrategia sin resultados visibles por ahora, a excepción de la creación por decreto de la Empresa Mixta Socialista de Vehículos Venezolanos que, se espera, fabricará autos para las Fuerzas Armadas.
Terra Magazine