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La batalla de Haditha: un filme crudo y humanista sobre Irak

Cortesía
Afiche de La batalla de Haditha.

Naief Yehya
Nueva York, Estados Unidos

A casi siete años del inicio de la campaña punitiva llamada "la guerra contra el terror" y a cinco de haber invadido Irak, el discurso público acerca de estos conflictos está estancado, enmudecido y marginado. En fechas recientes se han producido varias cintas acerca de distintos aspectos de la guerra, que sin embargo han sido largamente ignoradas en la taquilla y prácticamente boicoteadas por los grandes medios de comunicación, quienes tienen una enorme responsabilidad por su complicidad con el régimen de Bush. Ya se habla de una maldición iraquí, y todo filme que trate el tema aún lateralmente, es condenado. Pero, a pesar de ello, el controvertido documentalista veterano Nick Broomfield (Aileen Wuornos: la venta de una asesina serial, Kurt & Courtney, Biggie y Tupac) realizó La Batalla por Haditha, una dramatización de los trágicos acontecimientos que resultaron en una masacre de inocentes en la ciudad iraquí de Haditha a manos de un grupo de infantes de marina fuera de control, quienes tras sufrir un ataque con explosivos decidieron vengarse con la población. Broomfield recurrió a la interesante pero peligrosa estrategia de emplear exmarinos y gente sin experiencia como actores. El resultado es un filme poderoso, devastador y por momentos extremadamente incómodo debido a la candidez de algunas actuaciones y la crudeza de un renovado cinema verité. Terra Magazine tuvo la oportunidad de conversar con Broomfield y su actor Elliot Ruiz, un excorporal de la marina en Nueva York.

Terra Magazine: La primera pregunta tiene que ser acerca de su elección de los actores.
Nick Broomfield: Yo quería utilizar a gente que había estado en Irak, que habían pasado por esa experiencia, quería usar a infantes de marina, y pasé por un proceso bastante largo buscando gente que pudiera interpretarse a sí misma. Elliot Ruiz fue uno de ellos. Y en Amman hay alrededor de un millón y medio de iraquíes refugiados, por lo que hicimos casting en esta comunidad, para encontrar a las familias que necesitábamos, una de ella de doce integrantes. La idea era traer gente que pudiera aportar su experiencia, humanidad y pasiones a este filme porque esta era la manera de llegar al público, no con actores repitiendo líneas. Por ejemplo, yo no tenía idea de cómo hacer una bomba improvisada así que se me ocurrió preguntar entre los iraquíes exiliados y alrededor de cinco levantaron la mano.

Terra Magazine: ¿Cómo llegó al ejército y a Irak?
Elliot Ruiz: Yo me uní a la marina para escapar de la violencia de mi ciudad natal, Filadelfia, y fui a terminar en la capital mundial del asesinato, Haditha. Fui parte de la primera oleada de tropas, cruzamos la frontera de Kuwait, estuvimos en Bagdad y luego en Tikrit. Ahí me tocó participar en un rescate de prisioneros de guerra, pero en la operación me hirieron en la pierna y estuve a punto de perderla.

Terra Magazine: ¿Después de dejar el ejército qué fue lo que lo hizo volver al Oriente cercano en este nuevo papel, regresar al mismo pleito pero como actor? ¿Cómo fue esa experiencia?
Elliot Ruiz: Fue maravilloso. Tienes que entender que la primera vez fui enviado a un país árabe a pelear una guerra. No entendía a la gente, las costumbre ni la cultura. No entendía porqué un hombre trataría de besarme las mejillas. Todo era muy raro y al poder volver y experimentarlo de nuevo sin temor de que me mataran fue muy diferente. Pude vivir en la casa de familias iraquíes en Jordania, con ellos pude hablar, aprender un poco del idioma, beber té, nos invitaba a comer y nos ofrecían más comida en un día de lo que ellos comían en una semana. Fue muy emocionante y maravilloso porque además pude cerrar un capítulo en mi vida. Yo dejé Irak tras una experiencia muy negativa y poder regresar en otras circunstancias me cambió la visión del mundo árabe.

Terra Magazine: La mayoría de los filmes sobre Irak no han alcanzado una audiencia. ¿Cómo piensa hacer que este filme sea distribuido y que la gente lo vea?
Nick Broomfield: Estoy de acuerdo, estamos haciendo todo lo que podemos para atraer la atención y esperamos que la gente vea el filme, pero como sabemos, va a ser difícil. El filme pasó en el festival de Toronto en septiembre pasado y ya entonces comenzaban a aparecer artículos que hablaban de una "fatiga iraquí", porque varios filmes sobre la guerra estaban por estrenarse y ya estaban siendo descalificados como algo que enajenaba al público. Yo creo que desafortunadamente esto es un fenómeno muy amplio y se debe a una sensación de inevitabilidad, a la idea de que nadie puede detener lo que está sucediendo. ¿Qué sentido tiene participar o informarse si la guerra va a seguir y uno debe continuar con su vida? Creo que esta visión refleja impotencia, lo cual es muy comprensible. Lo que espero lograr con el film es un reconocimiento de la cultura iraquí y de la humanidad de ese pueblo. Espero que el filme no aparezca como una obra dogmática y maniquea o como una película de vaqueros e indios. Creo que es una película respetuosa de todos los grupos involucrados y sin duda el camino para avanzar pasa por reconocer a los iraquíes.

Terra Magazine: La mayoría de sus películas son documentales, pero esta es una cinta de ficción interpretada por actores que parecen darle una calidad documental a la obra.
Nick Broomfield: Yo sé trabajar con documentales y con gente real, es algo que disfruto hacer. Por ejemplo, Elliot tiene una escena muy fuerte mientras está en un baño. Yo sabía que eso era algo que el filme necesitaba, pero había que encontrar el momento preciso y cuando él estuviera en la mejor disposición y a gusto para hacerla. Lo mismo con los iraquíes, pudimos obtener actuaciones que hubieran sido muy difíciles de lograr trabajando de una manera más convencional. Hubiéramos requerido un equipo enorme. Gracias a los progresos tecnológicos pudimos encontrar diferentes soluciones. Esto fue un experimento y aprendimos a trabajar de nuevas formas al tiempo en que actores no profesionales pudieron aportar su experiencia. Esto es algo que yo llamaría Cine Real, que es usar gente y locaciones reales, filmando más en un estilo documental para crear algo diferente.

Terra Magazine: ¿Qué tan confiado está de que los propios marines que vivieron ese episodio podrán ver el filme y decir: "Sí, así sucedió todo"? ¿Está absolutamente seguro de que el filme refleja los hechos como sucedieron?
Nick Broomfield: Hicimos una enorme cantidad de investigación, pero déjame decirte con toda claridad que una cosa es ser antiguerra y otra es ser antimarines o estar en contra de la gente que fue enviada a cumplir con una misión. Espero que este no sea un filme prejuiciado. Nos entrevistamos con marines de la compañía Kilo, fueron los primeros que conocimos, pasamos varios días con ellos en el campamento Pendelton. Por lo que pudimos tener conversaciones bastante profundas de varios días. También conocimos a la compañía Lima que estuvo antes que Kilo y nos contaron sus experiencias personales en Haditha. Obtuvimos varios reportes, investigaciones e informes sobre este incidente en particular, hablamos con todos los periodistas que cubrieron los hechos, de la revista Time, Washington Post, New York Times y más. También conocimos sobrevivientes en Amman que habían estado en Haditha ese día. Investigamos hasta donde era posible y tengo confianza de que presentamos los hechos con veracidad y en un tono conservador.

Terra Magazine: Ha habido muchas reacciones de parte de la derecha y los políticos en contra de las cintas que presentan la guerra de Irak. Su personaje dice cosas bastante duras y cínicas al respecto de los infantes de marina. ¿Hasta dónde esto se basa en sus propias experiencias como marine y qué tanto es su personaje quien habla?
Elliot Ruiz: Antes de comenzar a filmar lo primero que hice fue ponerme en contacto con mis excolegas, y les expliqué lo que iba a hacer. Casi les pedí permiso. No me interesaba culpar a los marines por lo sucedido. Yo casi perdí una pierna y fue por culpa de las decisiones que tomó un oficial que estaba más preocupado por su gloria que por la gente que estaba bajo su mando. Por eso sí tenía cosas negativas que decir sobre los oficiales, pero no sobre todos ya que también fueron oficiales quienes decidieron darme la medalla del corazón púrpura.

Terra Magazine: En un momento uno de los marines comenta que trató de ver a un médico porque no se sentía bien mentalmente pero que fue rechazado. ¿Eso está basado eso en hechos reales?
Nick Broomfield: Cuando me reuní con los marines de la Kilo Company lo que mas me llamó la atención fue que todos estaba usando tranquilizantes, todos tenían pesadillas no solamente por Haditha sino por Falluja. Esta compañía fue la primera en entrar a esa ciudad, tuvieron muchas bajas y mataron a una enorme cantidad de gente de las maneras más espantosas. Entonces estos eran muchachos, tenían en su mayoría 17 años y habían quedado muy mal emocionalmente. Haditha fue unos años más tarde y uno de ellos me dijo específicamente que pidió ver a un médico antes de los sucesos de Haditha pero le dijeron que no podían verlo hasta que le dieran un permiso para descansar y nadie quería quedarse en Irak durante un permiso para ver a un médico.

Terra Magazine: ¿Elliot qué espera que haga esta película?
Elliot Ruiz: Han pasado ya cinco años de la invasión y nada parece cambiar. Lo único que nos queda es esperar que con películas como esta podamos influenciar a la opinión pública. En las guerras la gente va a ser siempre afectada. Tuve la suerte en que a mí me afectó de manera positiva, pero algunos compañeros ha quedado seriamente traumatizados, no pueden disfrutar de la vida ni de las cosas simples o ni siquiera pueden estar alrededor de gente.

Terra Magazine: ¿Cómo eligió qué incluir en la película y qué dejar fuera?
Nick Broomfield: En ningún filme puedes representar todo lo que sucedió en determinado momento. Pero yo creo que aquí tenemos una representación justa y precisa de un grupo de gente que ha visto mucha acción en esta guerra. Creo que la escena de Elliot es una de las más poderosas que yo he visto acerca de las consecuencias emocionales y sicológicas de la guerra. Yo creo que esa escena habla con elocuencia de lo que la compañía completa vivió. Creo que el filme es muy justo con todas las partes.

Terra Magazine: ¿Para los soldados ha cambiado algo ahora en la guerra?
Elliot Ruiz: Ahora la situación es muy diferente de lo que era cuando yo fui. Ahora les dan cursos de sensibilización cultural y de árabe. Cuando yo fui no nos ofrecían nada de eso. Yo estaba más preocupado por mi entrenamiento, por saber hacer las cosas que me correspondían correctamente. No me interesaba la cultura ni nada sino tan sólo cumplir mi misión y regresar con vida.

Terra Magazine: ¿No le causó ningún conflicto hacer una dramatización? ¿No deseó en algún momento estar haciendo un documental?
Nick Broomfield: No, sabía que iba a hacer un filme de este tipo, ya había hecho algo semejante acerca de inmigrantes chinos ilegales que van a Inglaterra, en donde usé el mismo tipo de aproximación. Tampoco utilicé actores profesionales, algunos de los protagonistas eran de hecho inmigrantes chinos ilegales que habían vivido la experiencia que narraba en el filme. Por lo que fue a partir de eso que llegué a esta cinta. Aparte de eso hubiera sido imposible hacer un documental en este caso, ninguno de los marines de Kilo Company con que hablé estaban preparados para hablar frente a la cámara, ninguno de los insurgentes por razones obvias hubiera aceptado ser filmado, quizás algunos de los sobrevivientes hubieran aceptado ser entrevistados. Pero yo sentí que esto en cierto sentido es también un filme sobre la guerra, es un filme acerca de lo que sucede todos los días, acerca del estado mental que causa la muerte de gente inocente, acerca del ambiente y caos y confusión que produce incidentes como este en que incontables personas inocentes son asesinadas en cualquier guerra. Eso es lo que realmente me llevó a hacer este filme. Al final de la Segunda guerra Mundial hubo solemnes pronunciamientos después del juicio de Nuremberg: la guerra no es la manera de resolver conflictos, esta va a ser la última guerra. Y de hecho cada vez que hay un conflicto bélico gente inocente pierde la vida. Algunos de los marines de la Kilo Company eran personas que trataban de obtener la ciudadanía estadounidense y por eso eran usados como carne de cañón. Mientras que la población iraquí que trata de enviar a sus hijos a la escuela, vivir y mantener a su familia está atrapada en una situación desesperada que ellos no provocaron. Eso nos obliga a preguntarnos: ¿quién debe responder por los crímenes que están teniendo lugar en Irak? En Inglaterra hay movimientos que ganan fuerza para tratar de investigar lo que está teniendo lugar así como para determinar quien es responsable de las mentiras o falsedades que nos llevaron a la guerra. Estas son cuestiones importantes que deben ser respondidas, por lo menos para el futuro. Haditha es tan sólo un incidente, pero uno muy representativo y simbólico pero debemos ver a la guerra en general a cinco años de su comienzo y tratar de encontrar la manera en que podemos evitar otra carnicería semejante y creo que determinar la responsabilidad de los políticos involucrados es un buen principio.

Terra Magazine: En su cinta establece un paralelo entre los mandos militares que ven a guerra a través de monitores y toman decisiones de vida o muerte sin estar en el frente, con un clérigo musulmán que envía a la gente a pelear por el jihad, asegurándoles que irán al paraíso si pelean por el islam. ¿Trató de buscar un balance entre ambos lados?
Nick Broomfield: Lo que sucede en cualquier guerra es que situaciones como Haditha son usadas como herramientas para escalar la guerra. El reclutamiento de la insurgencia iraquí aumentó enormemente después de mostrar un video de la niña sobreviviente a la matanza en los medios y en algunas mezquitas en todo el oriente próximo y una vez más son las vidas de jóvenes inocentes las que se explotan para estos fines. Pienso que si el filme dice algo es que son los arquitectos de la guerra, aquellos que entienden sus verdaderas consecuencias, aquellos que están a cargo quienes deben señalarse como responsables en ambos lados. En este momento está teniendo lugar el juicio de los que perpetraron esta matanza, pero estos son únicamente los soldados de bajo rango que a su vez también son víctimas de esta guerra.

Terra Magazine: Lo que parece sorprendente es que a pesar de todo hay soldados que pasan por este tipo de experiencias y se vuelven a enlistar.
Elliot Ruiz: La institución de la marina es maravillosa. Antes de la marina yo no tenía nada, es como una hermandad. Yo me enlisté a los 17 años y no sabía hacer nada y después de un tiempo yo no sabía hacer nada más que ser soldado. Muchos desean quedarse porque no ven nada más en la sociedad civil, a pesar de que uno no esté de acuerdo con algunas órdenes.
Nick Broomfield: La experiencia es tan extrema que es muy difícil volver y regresar a la familia. Muchos de los soldados prefieren estar con sus camaradas de armas que en los EUA con sus familias.
Elliot Ruiz: Yo no veía qué otro tipo de trabajo podía hacer, sólo sabía ser soldado y además llegué herido. No hay muchas oportunidades laborales para alguien como yo que no era particularmente bueno en la escuela. No es como si pudiera ir a Wall Street y me contrataran para irrumpir en las oficinas a patadas. Tuve suerte de poder volverme actor.

» Hable con Naief Yehya

Naief Yehya es Ingeniero Industrial, periodista, narrador y crítico cultural, escribe en La Jornada, El Financiero, Letras Libres y Art Nexus, entre otras. Ha publicado tres novelas, dos colecciones de relatos y tres ensayos (El cuerpo transformado: cyborgs en la realidad y la ficción, Guerra y propaganda: el mito bélico en los Estados Unidos y Pornografía: sexo mediatizado y pánico moral). El trabajo de Yehya tiene que ver con en el impacto cultural y social de la tecnología, los medios masivos, la propaganda y la pornografía. Yehya nació en México DF en 1963 y vive en Brooklyn desde 1992.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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