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Reproducción
Bambi Woods protagonizó sólo cuatro filmes porno y nunca más se supo de ella.
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Naief Yehya
Nueva York, Estados Unidos
En 1978, antes del nacimiento de la era del video, se estrenó un filme que habría de cambiarle la vida a millones en el mundo entero, una cinta que fue imitada hasta el vértigo y dio origen a docenas de secuelas (40 dicen algunos) y a una obra de teatro musical. No era la primera ni la más relevante ni la mejor obra de su género pero, sin embargo, conquistó seguidores por su humor ingenuo, su desparpajo, su naturalidad y por supuesto, por su sexualidad cruda. Se trata de Debbie Does Dallas, una de las cinco cintas porno que han recaudado más dinero en la historia. El filme fue dirigido por Jim Clark, quien ahora se dedica a los negocios y ha abandonado el cine tanto legítimo como porno, y que aún se niega a revelar su verdadero nombre.
Como la mayoría de la gente sabe la historia que se cuenta es extremadamente simple: Debbie es una guapa porrista que tiene la oportunidad de unirse a las Vaqueritas, las porristas del equipo de Dallas. Como no tiene dinero para hacer el viaje, junto a sus compañeras decide conseguir el dinero suficiente haciendo una variedad de trabajos. Debbie y sus amigas descubren que pueden ganar mucho más dinero haciendo favores sexuales que lavando coches, vendiendo velas o ropa, por lo que tienen relaciones con sus jefes y maestros, aparte de uno que otro jugador de fútbol.
La cinta destaca porque tiene bastante coherencia y una trama que va un poco más allá de una simple serie de actos sexuales en un orden convencional entrelazados por un pretexto narrativo. El cine porno ya había dado el salto de los cortos o stag films al largometraje desde 1970, con cintas como Mona, The Virgin Nynph, de Michael Benveniste y Howard Ziehm, y había llamado la atención de las masas convirtiéndose en un fenómeno popular con Deep Throat (Garganta profunda), de Gerard Damiano, de 1972.
Debbie Does Dallas gira en torno a la fijación fetichista por la inocencia femenina, y por tanto, la mayoría de los actos eróticos son realizados entre presuntos viejos perversos y jovencitas con una visión desparpajada de la sexualidad y cuerpos de una naturalidad que parecen inverosímiles si se les compara con las estrellas del porno actual -quienes en su mayoría son cyborgs manufacturados por la cirugía plástica. Pero sin lugar a dudas el mayor atractivo de este filme era Bambi Woods, la rubia "girl next door" (o la hija de vecino) que interpreta a Debbie, una de las estrellas del porno más reconocibles aunque paradójicamente una de las más fugaces y efímeras ya que Bambi, tras aparecer en cuatro filmes porno, desapareció de la industria sin dejar huella ni volver a dar entrevistas. Uno de los principales misterios de Debbie es que aparentemente nadie conoce o quiere revelar su verdadero nombre, de donde vino, su edad, ni mucho más.
Clark tuvo la idea de hacer la cinta inspirado por la propia Bambi, quien le pareció el ideal de la joven atlética, desinhibida, sana y entusiasta que cabía perfectamente en uno de los iconos sexuales más populares: la porrista. Mientras por otro lado también tenía la justa dosis de inocencia y candor como para explotar fantasías eróticas de transgresión de la pureza virginal.
La cinta se rodó en Nueva York sin guión ni ensayos, filmando en cualquier locación disponible (incluyendo los campus de la Universidad Pratt y Brooklyn College) al estilo guerrilla, de improviso, siempre con prisa y pendientes para evitar ser atrapados por la policía. El hecho de que se mencionaría a las porristas de un equipo profesional de fútbol americano tuvo mucho que ver con el éxito del filme ya que propició que el equipo demandara a la productora y les diera publicidad gratuita que nunca hubieran podido pagar. Aunque los productores fueron suficientemente cuidadosos de no mencionar al equipo de Dallas por su nombre, si no referirse a él como el equipo de Texas, el uniforme que usa Debbie es peculiarmente similar al de las vaqueritas, además de que en la publicidad se evocaba a esas porristas continuamente.
Una de las características que convirtieron a esta pequeña cinta mediocre y realizada con un mínimo presupuesto en un filme de culto es que ha dado lugar a una mitología vasta y compleja. Por un lado, se afirmaba que en él aparecían algunas de las verdaderas porristas, lo cual era falso. También otros aseguraban que Bambi había sido porrista de Dallas o, por lo menos, que había tratado de serlo, lo cual también es falso. Una de las actrices que aparecen en la cinta, Arcadia Lake, murió años después de una sobredosis. Bambi ganó tan sólo 400 dólares por su participación en esta cinta, lo que no es tan raro si se considera que en esa época no había una industria formal y la gran mayoría de las modelos aparecían tan sólo en una escena o en un filme y no volvían. El filme, como muchos otros de la época fue financiado por la mafia, en este caso por Michael Zafarano, uno de los productores de porno más exitosos de su tiempo.
La serie de reportajes documentales hechos para la televisión británica The Dark Side of Porn, dedicó a Bambi uno de sus episodios, Debbie Does Dallas Uncovered, Francis Hanly (2005), con su habitual fascinación por lo macabro, por la moraleja y los mensajes puritanos. Los productores decidieron seguir la pista a todos los involucrados en esta cinta de culto para desentrañar el misterio de lo que pasó con Bambi así como para llevar a la luz sus principales mitos. Con su usual dosis de imágenes fuera de foco, en cámara lenta, con zoom y sonidos guturales que rayan en lo grotesco, Hanly se esmera hasta los límites de lo caricaturesco por mostrar ese lado oscuro del porno que anuncia el título de la serie. El documental no resuelve ni remotamente el misterio y es un trabajo precipitado, frustrante y hasta cierto punto bochornoso en su incompetencia. Hanly afirma que Bambi desapareció después de hacer la secuela Debbie Does Dallas 2, lo cual es falso y ridículo ya que por años tuvo una vida muy visible y activa en Nueva York, rodeada de celebridades. En ese tiempo actuó y trabajó en varios clubes en la zona de la calle 42 y salió entre otros con Jim Belushi y Ace Frehley del grupo Kiss.
Las entrevistas a Clark y a los actores son relativamente entretenidas pero completamente triviales. La única actriz que aceptó aparecer frente a sus cámaras es la famosa Robin Byrd, quien ni se avergüenza ni se arrepiente de su carrera en el porno como la mayoría de los demás involucrados. Por un lado Hanly sigue infructuosamente las pistas de Bambi mientras por otro trata de enfatizar que hacer estos filmes era una tarea del mundo del crimen. Para eso entrevista a un par de agentes retirados del FBI que se dedicaban a arrestar pornógrafos. Esta veta parece absurda, morbosa e inconexa con el tema del reportaje. Se trata inconfundiblemente de otro ejercicio moralista con incontables desnudos y mucha provocación erótica que tan sólo sirve como explotación sexual taimada e hipócrita. Hanley pone un énfasis particular en las declaraciones del ex actor R. Bolla, quien se siente muy decepcionado por haber perdido su vida por culpa de la porno, a la cual responsabiliza, seguro con razón, porque no puede conseguir trabajo como actor legítimo y porque su fracaso lo empujó al abuso de la cocaína.
De acuerdo con Clark, Bambi tenía un problema con las drogas desde que se presentó con él, por lo que no parece improbable que haya podido ser víctima de una sobredosis. Clark parece convencido de que Debbie murió en 1986, sin embargo se niega a decir su nombre real por respeto a su anonimidad en caso de que esté viva. Otros piensan que sus padres la rescataron de la industria del porno y ha vivido como reclusa desde entonces. Unos más afirman que se cambió de nombre y quizás también de rostro y ha escapado de su pasado.
En mayo de 2007 apareció en el website Yesbutnobutyes una presunta entrevista con Bambi Woods. Supuestamente un lector de vacaciones la encontró y la reconoció, se hicieron amigos e intercambiaron direcciones. Sin ninguna prueba este sitio asegura que Bambi vive en California, está casada con un programador y tiene dos hijos adolescentes. La ex actriz sigue manteniendo el secreto de su nombre pero revela que nació en 1955 y creció en una ciudad a dos horas de vuelo de Nueva York, donde aún vive su familia. Bambi dice que no sólo nunca trató de ser porrista ni de Dallas ni de ningún equipo además de que jura no haber pisado jamás Texas. Dice que sus padres no la rescataron sino que ella regresó a vivir con ellos por tres años y de esa manera dejó las drogas. Ella también asegura que la cinta no hizo más que darle problemas y angustiar a su familia, por lo que se arrepiente y nunca volvería a hacerlo. Según Bambi, le bastó con cortarse y teñirse el pelo para pasar inadvertida por décadas y dice que tan sólo ha sido reconocida unas 20 veces en 20 años.
Este final feliz evaporaría la imagen dramática de la guapa Bambi muerta en un callejón sucio con una aguja clavada en el brazo o victimizada por la mafia por negarse a seguir usando su cuerpo para enriquecerla. Es imposible por ahora confirmar la veracidad de la presunta entrevista, pero podemos creer, por ahora, que este lado de la porno no es tan oscuro como quisieran verlo alguno de sus enemigos.
Terra Magazine