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El neolenguaje en la era de Bush

Cortesía
Una de las portadas de la novela de George Orwell 1984.

Naief Yehya
Nueva York, Estados Unidos

Desde los inicios de su presidencia George W. Bush cautivó al público mundial con su asombrosa e hilarante torpeza verbal, así como por su desparpajo y espontaneidad para decir idioteces. Su riqueza lingüística ha sido recogida en una serie de antologías de "bushismos", compiladas por numerosos comentaristas, entre otros por Jacob Weisenberg, quien mantiene una lista actualizada en la revista en línea Slate. Pero las aberraciones y humoradas involuntarias del líder del mundo libre han ido adquiriendo un tinte más lúgubre y amenazante a medida en que se termina el tiempo de su presidencia y se extienden las actuales guerras.

El folclore verbal del presidente que dijo que Saddam había "matado a los mandelas" (20-09-07), va más allá de la simple insensatez y en cierta forma constituye el sello de identidad del discurso populista y beligerante de un régimen elitista, dominado por ideólogos neoconservadores. No resulta fácil imaginar a George W. Bush como un Big Brother disfrazado de texano, pero parecería que los enredos lingüísticos, las ocurrencias locuaces, el gusto por ponerle apodos a la gente y las incoherencias que quiere hacer pasar como comentarios francos y abruptos tienen resonancias de Newspeak, el idioma impuesto por el poder totalitario en la novela 1984, de George Orwell.

En aquella obra la nación de Oceanía vive permanentemente en guerra y buena parte del control de la población radica en el uso de un idioma en continuo encogimiento, infestado de eufemismos-antónimos (el Ministerio de la Paz es el Ministerio de la Guerra, la libertad es esclavitud y la ignorancia es fortaleza). La idea esencial es que el lenguaje corrompe al pensamiento y viceversa. Andrei Reznikov escribe en su libro George Orwell's Theory of Language: "... el objetivo final del Newspeak es liberar al lenguaje del pensamiento". Se trata de reducir al individuo al obligarlo a pensar únicamente con el vocabulario aprobado por el partido. En la novela, la palabra libertad no había sido borrada del todo pero sí reducida únicamente a su uso en frases como: "un perro libre de pulgas". Y si una palabra obsesiona a Bush es precisamente libertad, palabra a la que ha convertido en un cascarón libre de sentido que emplea cientos de veces por discurso.

El newspeak bushiano está presente cada vez que en lugar de decir que Estados Unidos está invadiendo Irak, dice que está involucrado en Irak. Otros ejemplos de este neolenguaje serían la "Iniciativa de Cielos Claros", que permite a las plantas de energía emitir hasta cinco veces más mercurio, el doble de dióxido de azufre y 1.5 veces más óxidos de nitrógeno que las leyes ambientales precedentes; la "Iniciativa de Bosques Saludables", que da manos libres a las empresas madereras para talar áreas antes protegidas; y, por supuesto, el programa "Ningún Niño Se Queda Atrás", que es una política de eliminar clases de arte, historia y educación física hasta donde sea posible y uniformizar a las escuelas al aplicar compulsivamente exámenes con la eventual meta de reemplazar escuelas públicas por escuelas "charter", que son instituciones privadas que reciben fondos del gobierno y no están sujetas a seguir los lineamientos del departamento de educación. Las instituciones que no cumplen con los requerimientos son castigadas hasta con la clausura.

Un pueblo narcotizado por un discurso absurdo y estúpido es incapaz de reaccionar o estremecerse cuando su presidente defiende la tortura o bien, los métodos severos o intensos de interrogación, mientras asegura: "Este gobierno no tortura gente". Es pertinente recordar que la Gestapo empleaba el término "Verschärfte Vernehmung", que significa precisamente interrogatorio intensificado, para referirse a los métodos de tortura que no dejaban huellas, como hipotermia, impedir el sueño y someter al cautivo a posiciones dolorosas durante horas o días.

Si bien un gran porcentaje del pueblo estadounidense se burla de los bushismos, también la gente se ha acostumbrado a ellos y ha perdido su capacidad de asombrarse y peor aún, de temerles. Esta actitud negligente ha permitido que los EUA se encuentren en una guerra contra el terrorismo que ha durado casi seis años, que bien puede extenderse indefinidamente y en la que los enemigos son inacabables. El 17 de octubre de 2007 Bush comentó: "... si estás interesado en evitar la Tercera Guerra Mundial, deberías estar preocupado por impedirles a los iraníes que adquieran el conocimiento necesario para hacer una arma nuclear".

Tras meses de retórica incendiaria y de amenazar con tomar medidas militares en contra de Irán por su presunto programa nuclear y por armar a las milicias iraquíes que luchan en contra de las fuerzas de ocupación, esta frase marcó un salto cuantitativo en materia propagandística ya que cambiaba por completo el umbral de lo "tolerable". El crimen de Irán ya no era construir en secreto una bomba atómica sino que simplemente conseguir la tecnología para hacerla era suficiente provocación para desatar no una acción militar limitada sino un conflicto planetario. En su comentario Bush no dijo quien iniciará la 3ª Guerra y más adelante explicó que su intención no era amenazar con tirar misiles atómicos, sino que era persuadir a los iraníes para que "se consigan un mejor liderazgo".

Menos de 3 meses después de este extraño y revelador exabrupto, el 3 de diciembre de 2007, el New York Times publicó en primera página: Irán detuvo sus esfuerzos para obtener armas nucleares en 2003. Esta información fue hecha pública en la Estimación de Inteligencia Nacional (NIE), mediante un documento preparado por las 16 agencias estadounidenses de espionaje que es considerado como la última palabra en la materia. El reporte de la NIE contradice de manera tajante a otro realizado en 2005 y definitivamente vendrá a influenciar la política exterior del régimen de Bush en su último año.

Sus principales puntos son: "Juzgamos que en el otoño de 2003 Teherán detuvo su programa de armas nucleares", "Consideramos con confianza moderada que hasta mediados del 2007 Teherán no ha reiniciado su programa de armas nucleares", "No tenemos suficiente información para juzgar con confianza si Teherán desea mantener este programa en ese estatus indefinidamente", "Juzgamos con confianza moderada que Irán será capaz técnicamente de producir suficiente uranio altamente enriquecido entre 2010 y 2015", "Juzgamos con gran confianza que Irán no será técnicamente capaz de producir y reprocesar suficiente plutonio para un arma antes del 2015".

Pero si la realidad nunca ha sido un obstáculo para los delirios del presidente Bush, mucho menos lo es un simple reporte de sus propios espías por lo que en su reciente viaje al Oriente Próximo, Bush siguió promocionando sanciones y una posible guerra contra Irán.

El presidente estadounidense que declaró misión cumplida el 1º de mayo de 2003, desde la cubierta del USS Abraham Lincoln, tiene tal confianza en la docilidad de su pueblo que a pesar de que las guerras de Irak y de Afganistán son ahora dos costosísimas causas perdidas, no tiene remordimientos para soñar con una guerra mundial. Puede ser que el término Guerra mundial sea otro cascarón que Bush utiliza sin pensar, pero también es cierto que para este presidente cristiano renacido, el fin del mundo es la ceremonia de reunión de los fieles con Cristo en el paraíso. De modo que podemos interpretar que Bush sueña en convertirse en megasuicida que busca inmolarse con el resto de la humanidad con el noble fin de acelerar el juicio final y permitir el acceso de los justos al reino de los cielos. Sea lo que sea que haya querido decir Bush lo único que es definitivo es que el deterioro del lenguaje refleja el deterioro de la sociedad y viceversa.

Naief Yehya es Ingeniero Industrial, periodista, narrador y crítico cultural, escribe en La Jornada, El Financiero, Letras Libres y Art Nexus, entre otras. Ha publicado tres novelas, dos colecciones de relatos y tres ensayos (El cuerpo transformado: cyborgs en la realidad y la ficción, Guerra y propaganda: el mito bélico en los Estados Unidos y Pornografía: sexo mediatizado y pánico moral). El trabajo de Yehya tiene que ver con en el impacto cultural y social de la tecnología, los medios masivos, la propaganda y la pornografía. Yehya nació en México DF en 1963 y vive en Brooklyn desde 1992.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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