
|
Cortesía
Afiche de Persépolis, la película de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud.
|
Naief Yehya
Nueva York, Estados Unidos
Terra Magazine: ¿Ahora que ha pasado más de 7 años viviendo y trabajando Persépolis, siente que han cambiado sus sentimientos hacia la versión infantil de usted misma que creó como protagonista, o piensa que hubiera podido contarla de otra manera?
Satrapi: No creo que lo hubiera podido hacer de otra manera. Por supuesto que al ver la película siempre pienso que hubiéramos podido hacer algunas cosas mejor pero al mismo tiempo sé que en su momento hicimos todo de la mejor manera posible, por lo que no me arrepiento.
Terra Magazine: Dado que esta obra se deriva de una novela gráfica, de un comic biográfico. Vincent, ¿qué fue lo que aportó a este proyecto para convertirlo en algo de ambos?
Paronnaud: No sé si yo aporté algo nuevo ya que se trata de la vida de Marjane. Pero este es un proyecto independiente de la historieta, por lo que decidimos que teníamos tan sólo una historia y debíamos abordarla de una manera diferente. Por supuesto que leí nuevamente la historieta pero después la hicimos a un lado y decidimos crear algo nuevo; nos metimos en un territorio desconocido. Por eso este filme es una paradoja, ya que es la misma historia de los comics que la inspiraron pero a la vez es muy distinto.
Terra Magazine: Marjane, ¿leía comics cuando era pequeña?
Satrapi: No, cuando era niña lo que podía leer era Tintín y cosas así. El único comic estadounidense que leí cuando niña era sobre Drácula, el cual leía para un primo que no sabía inglés. Ahí decía que para volverse vampiro había que comer pollo crudo, así que él y yo decidimos hacerlo durante todo el verano y como resultado, a los dos nos salieron gusanos. Esa fue mi primera relación con los comics y no fue muy agradable, por lo que dejé de leerlos por mucho tiempo. Regresé al comic en Francia, en mi primer cumpleaños que pasé ahí me regalaron la historieta Maus, de Spiegelman. Antes tenía la idea de los comics que tiene mucha gente, que eran lectura para niños, adolescentes o en el mejor de los casos para adultos retrasados mentales. Pero al leer Maus sentí una bofetada porque descubrí que la historieta era un medio de expresión incomparable, la conjunción de las imágenes y el texto me parecieron el vehículo más apropiado y obvio para mí.
Terra Magazine: ¿Nunca tuvo temor de que por contar su historia le pudiera pasar algo a usted o a su familia?
Satrapi: No, a mi familia no. Lo hice estúpidamente sin pensar en las consecuencias. Por supuesto que puedes imaginar que un proyecto así puede tener consecuencias, tenía algo de miedo de que alguien se enojara, pero ni modo. No obstante, el día en que tuve más miedo fue cuando estaba promoviendo mi primer libro y me mandaron a Texas para el comienzo del tour de promoción. Esto fue al inicio de la Guerra contra Irak y yo estaba muy enojada y me decía a mí misma "me tengo que calmar porque estoy en Texas y aquí todos tienen escopetas". Realmente me pude imaginar que uno de estos cowboys me iba a asesinar por mis ideas.
Terra Magazine: ¿Cómo pasa la historia de la página a la animación?
Paronnaud: Yo vengo de la cultura del comic. Y creo que es una idea equivocada pensar que la historieta es una especie de story board o un trabajo preparatorio para hacer dibujos animados. Nosotros lo que hicimos fue tomar algunas ideas gráficas y reestructuramos todo el relato, rehicimos los encuadres, la narración no es la misma, añadimos el movimiento y la música. A fin de cuentas lo único que quedó intacto fueron los personajes.
Terra Magazine: ¿No consideró añadir nuevas partes de su vida o continuar su historia más allá de donde termina la novela gráfica?
Satrapi: No, la verdad es que no tengo nada tan interesante para contar acerca de mi vida actual. La razón por la que elegí narrar en primera persona y hacer un recuento semi autobiográfico es porque no tengo pretensión alguna de hacer política ni de ser historiadora o socióloga. Por tanto Persépolis tiene el punto de vista de una persona y no es tanto la historia de mi vida sino un recuento de como pueden cambiar las cosas en un país y como la gente las confronta. Yo como estaba ahí personalmente y fui testigo. Desde 1994 ya no vivo en Irán, por lo que cualquier punto de vista que pueda tener sobre ese país será por información de segunda mano y no confío en eso, porque me acuerdo que cuando llegué a Francia escuchaba a la gente opinar sobre Irán y no podía creer lo equivocados que estaban, por tanto ¿por qué sería diferente ahora?
Terra Magazine: ¿Sigue siendo aficionada al punk?
Satrapi: No tanto al punk. Lo que sí es que ya no soporto a Iron Maiden, es horrible y un desastre. Pero tenía que usar música que fuera representativa del momento, como la canción Eye of the Tiger, que es vulgar y mala, probablemente una de las peores canciones jamás escritas, pero es muy apropiada. Si hubiera podido elegir música que en realidad me gusta hubiera puesto cosas de Iggy Pop.
Terra Magazine: ¿Dado que los EUA están al borde de lo que podría ser una guerra o un conflicto armado contra Irán, cómo piensa usted que influirá su película en el Zeitgeist de ese país?
Satrapi: Creo que los artistas en cierta forma podemos cambiar al mundo, aunque no soy ingenua y también sé que una película no puede cambiar al mundo. Pero al mismo tiempo si hay algo que deseo y espero es que la persona que vea este filme al salir piense: "esa podría ser yo". Eso sería un triunfo, porque la razón por la cual toda esta violencia es posible es porque los "otros" son reducidos a nociones abstractas y dejamos de pensar que ellos son simplemente seres humanos como nosotros. La única forma en que un gobierno puede ir a bombardear Irak y tener el apoyo de la opinión pública es porque solamente hablan de Saddam, armas y terrorismo y la gente deja de pensar que quienes viven ahí son humanos y tienen padres, hermanos, hijos y lo que sea. Ese es el inicio del problema. Esta es una película humanista que trata sobre la familia, y el ser humano es el centro de interés. Si entendemos esto y pensamos que ese ser humano podría ser yo, entonces hemos cumplido con nuestro objetivo. Es por eso que hicimos una película de animación y no una con actores, ya que al poner personas con determinadas características físicas, en un cierto lugar geográfico ya estaríamos contando una historia de personas que no son como nosotros, no hablan nuestro idioma, viven lejos y con las cuales no tenemos relación. En cambio los dibujos animados tienen una cualidad abstracta y universal con la que cualquiera puede relacionarse. Es por eso que en la decoración de los fondos no pusimos ningún elemento exótico. La historia podría suceder en Teherán o Cincinnati o donde sea. Lo hicimos deliberadamente porque queremos que todo el mundo pueda relacionarse con la narrativa. Y lo poco de exotismo que pusimos está en la parte donde la protagonista está en Austria, porque queríamos que el público sintiera la extrañeza que sufre la protagonista en Viena. Y una cosa extraña es que desde que salió la película hemos viajado con ella a muchas partes hablando de paz, armonía, y no puedo más que preguntarme en que clase de mundo estamos viviendo en el que gente como Vincent y yo parezcamos hippies, eso no puede más que indicar que algo anda muy mal.
Terra Magazine: ¿Cómo ha reaccionado el gobierno iraní?
Satrapi: Con la historieta no tuvieron ninguna reacción en absoluto. Cero. Pero con la película, sin haberla visto, presentaron una protesta antes del estreno. El ministerio de cultura iraní mandó una queja al festival de Cannes, era obvio que sucedería algo así. ¿Qué puedo hacer? Dicen que mi película es antiiraní, yo creo que nada podría estar más lejos de la verdad, creo que es una película muy proiraní. Si a algo se opone mi película es a la dictadura más que a la teocracia. Todos los regímenes autoritarios funcionan igual, ponen a la gente en un estado de temor con lo que es muy fácil manipularlas y hacer lo que sea con ellas. Eso no sólo sucede en las teocracias.
Vincent Paronnaud: Si pudimos trabajar sobre este filme durante tres años fue porque va mucho más allá de ser un simple ajuste de cuentas de Marjane con su pasado y su país natal, este es un filme humano con un fondo político pero que va más allá. Esperamos que en 10 años siga siendo un filme actual.
Terra Magazine