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Terra Chile
¿Usaría la palabra glamour aplicada a gente como Rocío Marengo?, pregunta la columnista.
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Ximena Torres Cautivo
Santiago, Chile
Anda circulando en la web una versión actualizada del rotómetro que se impuso hace varios años. El nuevo test se llama "flaitómetro", y es más o menos la misma cosa. Condena arbitrariamente al ostracismo de la picantería máxima a los que llevan por nombre Brayan, Kimberly y otros patronímicos por el estilo, a los que en un acto de reclicaje encomiable guardan los frascos de mermelada para usarlos como vasos o floreros, a los que tiene la tele en el living (esto está bien pasado de moda, dado lo pro que es hoy tener un LCD en lugar visible), a los que se cortan el pelo en la Galería Imperio, a los que dicen "ambo", "lente" o "sobaco", a los que toman jote o fanshop, a los que son fans de Marco Antonio Solís y sobre sus canciones dicen "me fascina el tema", a los que tratan de "padrino" a su padrino, y así hasta completar 110 ítems que en palabras de un publicista lo calificarían a uno en la letra D del who is who social. O sea, como un flaite completo, que es lo mismo que un roto.
A mí me parece que si de picanterías extremas se trata, hay un muestrario que supera por lejos muchas de las conductas censuradas en el rotómetro y que miradas con amplitud de criterio hasta podría considerarse que constituyen estilo. Onda vintage o kitsch o rústico urbano o que sé yo; todo es cuestión de buscar un apelativo cool.
Roterías superlativas, en cambio, sí que son las que genera el nunca bien ponderado Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, y que este año han alcanzado su punto más alto (bajo, sería más justo decir). La fiesta de la Ciudad Jardín trastorna usos y costumbres y consigue que hasta la más pava de las sexies asuma que le llegó su "minuto feliz", ofrezca mostrarse en cueros, menearse como si repentinamente hubiese sido presa de un ataque de epilepsia y permita que las cámaras de una manga de lobos feroces literalmente le escanee las partes pudendas. O sea, ser protagonista de una versión demasiado picante de lo que Andy Warhol bautizó como "los 15 minutos de fama".
Propongo aquí el "festiflaitómetro", un instrumento de análisis sociólógico que permite medir su capacidad de asombro frente al mal gusto institucionalizado que impone el Festival y sus cuitas. Conteste con sinceridad, anote su puntaje y descubra cuán atrofiado o desarrollado ha tenido el sentido del gusto estos días de febrero, que por suerte están terminando. Así sabrá cuán festiflaite es.
1. ¿Usa la palabra glamour aplicada a gente como Rocío Marengo, Chico Pérez, Pamela Jiles o Roberto Dueñas?
2. ¿Considera que Raquel Argandoña es la "diva" chilena y que se ve divina post-operación?
3. Usa con regularidad y en serio la palabra "diva" para referirse a señoras que no tienen nada que ver con La Scala de Milan y que nunca han cantado La Traviata.
4. ¿Le parece simpático y natural que gente adulta poncee, se dé topones o piquitos y exhiba sus pololeos como herramienta de rating o popularidad a la manera de Diana y Cristián?
5. ¿Considera que el jurado de la competencia folclórica que acusó a Viña de haberse convertido en "una competencia de culos" es un roto amargado por haber usado una palabra soez en público?
6. ¿Encuentra lo mejor que las candidatas a reina muestren el culo frente a una manga de reporteros sudados y vociferantes que literalmente las penetran hasta el tuétano con sus lentes y teleobjetivos?
7. ¿Llama "performance" a lo que las señoritas candidatas a un dudoso título hacen sobre un escenario que no da ni para boite de cuarta?
8. ¿Halla que los nombres breves y con K, tipo Kel y Kenita, son lo chic que hay...
9. ...pero le parece que Poops es el más elegante de todos?
10. ¿Disfruta y celebra con los llamados noteros festivaleros?
11. ¿Encuentra un acierto un personaje cómico al que ingeniosamente bautizaron Ricardo Montabien?
12. ¿Cree que un piscinazo es una manifestación de belleza y elegancia?
13. ¿Habría querido asistir a la premiación de la reina del festival, por considerarlo un espectáculo modelo de organización y de un nivel a la altura de los Oscar?
14. ¿Le parece que participar en un programa en pleno día ataviada de anteojos oscuros, onda Carola Julio, o con sombrilla, tipo Pamela Jiles, son maravillosas manifestaciones de estilo?
15. ¿Cree que a la chica colombiana que fue elegida reina del festival le venía más llamarse Nilsan -su nombre legal- que Pilar?
16. ¿Aprueba que los artistas canten hasta que les dé puntada y dejen a los que vienen detrás literalmente para la cola?
17. ¿Le parece que Marco Antonio Solís es mucho más que un cantante?
18. ¿Cree que Sergio Lagos es francamente bilingüe, dado el manejo de la lengua de Shakespeare que exhibió, por ejemplo, con los Earth, Wind and Fire?
19. ¿Tuvo la suerte de estar en Viña por estos días y fue de los que le pidió autógrafo a gente como Mauricio Israel?
20. ¿Espera que el próximo año el piscinazo sea en pelota?
Resultados
Entre 20 y 15 respuestas afirmativas: usted es un flaite completo. No sólo le aviva la cueca a los rotos, sino que está decidido a que nuestro Festival Internacional de la Canción termine convertido en un lenocinio. Un puterío, si es que no entiende la palabra, poblado de chulos y chicas decididas a exhibir sus implantes como el cirujano las devolvió al mundo. Una cosa es el showbussiness y otro la picantería total. Usted no tiene Dios ni Ley. Recapacite.
Entre 14 y 10 respuestas afirmativas: usted es un cínico o un reportero de espectáculos en potencia. Tiene alma de notero y cree que en el mundo de la farándula todo vale. Es de los que usa palabras como fashion, pero dice fachon; halla preciosa a la Kenita y sueña con tener un closet como el Iván Zamorano o cualquier futbolista de esa envergadura. Su auto es rojo (por chico que sea) y su música el reggaeton, pero sabe que, entre pitos, flautas, bromas de mal gusto, algo huele mal en la Quinta Vergara.
Entre 9 y 5 respuestas afirmativas: su problema es que ha visto mucha tele local en horarios inapropiados. Haga algo por las mañanas que le impida intoxicarse con los llamados espacios de farándula. O conéctese al cable y sintonice History Channel o algo de animales; encontrará más humanidad que en aquello que le está sorbiendo el seso.
Entre 5 y ninguna respuesta afirmativa: bien, gente como usted permitirá que el flaiterío vaya desocupando la Quinta y vuelva a instalarse en ella el monstruo. Un monstruo que exigía calidad artística, al que no le gustaba la chacra y al que no vacunaban con ruedas de carreta.
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