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Especial
Sky Captain y el mundo del mañana.
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Roberto de Sousa Causo
Capitán Sky y el mundo del mañana (Sky Captain and the World of Tomorrow). Estados Unidos / Inglaterra. Escrita y dirigida por Kerry Conran. Producida por Jon Avnet y Aurelio de Laurentis. 107 minutos. Distribuida en cine por Paramount, en DVD por Warner. Contenidos especiales sobre la pre-producción y la producción.Muchos sectores de la cultura actual han retornado a la era de las pulp magazines como fuente de inspiración, desde la literatura -el premio Pulitzer Michael Chabon realizó una sorprendente defensa de éstas en 2004- hasta las artes plásticas y el cine. Capitán Sky mezcla aventuras aéreas (un género que estuvo mucho tiempo en boga en las primeras décadas del siglo XX) y ficción científica, y es posible afirmar que sin la película de Kerry Conran, no hubiésemos tenido Sin City de Robert Rodríguez, ni 300, de Zack Snyder. Las tres películas tienen en común la construcción de una estética que lanza una mirada posmoderna, retrospectiva, a géneros y momentos del pasado.
En el caso de Capitán Sky, la estética escogida privilegia una valorización del sepia y los brillos metálicos desvaídos, donde los personajes muchas veces empequeñecen ante el gigantismo del "escenario" -todo virtual, en verdad, casi todas las escenas con actores fueron filmadas en "blue screen", como ya sucediera con la segunda trilogía Guerra de las Galaxias (Star Wars). En idéntica forma, Capitán Sky fue filmada en los estudios Lucasfilm en Londres, a un ritmo récord de secuencias por día.
Definida por Kevin Conran, diseñador de producción, como una historieta llevada al cine, la película cobró vida como cortometraje mudo de seis minutos, producido en forma independiente por Kerry Conran, quien acababa de egresar de la universidad del cine. Kerry se contactó con el productor Jon Avnet, y de allí partió el proyecto de largometraje, si bien se mantuvo como una película de presupuesto modesto para este tipo de "cine de espectáculo".
Las fuentes visuales y narrativas se remontan a la era de las revistas pulp de los años 1920 y 30, pasando por las historietas que se nutrieron de los héroes de aventuras aéreas como G-8 y His Battle Aces. Joe Sullivan (Jude Law) es el Capitán Sky, quien nació de la misma forma con su Legión Aérea de mercenarios "al servicio de las naciones de la Tierra". G-8, a quien llamaban "piloto espía", fue convocado en octubre de 1933 por el escritor Robert J. Hogan para enfrentar la amenaza nazi; fue el sexto héroe pulp que tuvo su propia pulp magazine, que se publicó hasta 1944 y tuvo 110 ediciones. En 1934 le siguió otro héroe pulp, Dusty Ayres and his Battle Birds. Los alemanes también tuvieron sus héroes aéreos, Der Vier Musketiere (Los Cuatro Mosqueteros), entre 1935 y 1937.
Este género no subsistió por mucho tiempo después de la Segunda Guerra Mundial. Es difícil comprender por qué su iconografía sobrevivió a punto de influenciar las ideas de Conran. En Capitán Sky queda demostrada la influencia de los héroes de historietas en un momento de la película en que Dex (Giovanni Ribisi), el ingeniero mano derecha de Joe, aparta un puñado de goma de mascar y revistas de historietas de Buck Rogers, que estaban sobre una mesa de mapas.
La película comienza cuando Polly Perkins (Gwyneth Paltrow), periodista neoyorquina del diario Chronicle, recibe una pista sobre un caso de desaparición de seis científicos alemanes de gran relevancia, que habían trabajado en un proyecto secreto alemán, la "Unidad 11". La pista provenía del Dr. Walter Jennings, quien sabe que será el próximo. Mientras sus antecesores fueron secuestrados discretamente, él es buscado por las avenidas de Nueva York por un ejército de robots gigantes que parece salido de uno de los episodios de Superman, creado por los hermanos Max y Dave Fleischer en la década del 30.
El Capitán Sky ("Capitán Cielo" sería la traducción más adecuada), es llamado a intervenir con su Curtiss P-40 Warhawk, un caza que fue utilizado durante la Segunda Guerra. El avión de Joe Sullivan no puede ser un P-40 normal, además de poseer una serie de gadgets como disparadores de sogas, resiste el impacto contra el mar y vuela de la costa este de los Estados Unidos hasta Asia Central sin reabastecimiento...
Joe y Polly, que ya se conocían de otras aventuras, forman la pareja que intentará solucionar el caso. Van a la casa de Jennings, donde se encuentran, entre otras cosas, con la perturbadora imagen de un minúsculo elefante bajo una campana de vidrio -imagen que ya vi antes, pero no consigo recordar exactamente dónde.
Luego de que la base de la Legión Aérea es atacada por ornitópteros (aeronaves que baten alas) y robots, Joe y Polly encuentran un indicio dejado por Dex, que los lleva hasta el Himalaya y finalmente a una mina de uranio a las puertas de Shangri-Lá -introduciendo en la película el leitmotif de "mundo perdido", un subgénero fuertemente vinculado al género de aventuras.
A esta altura ellos han localizado su villano, Totenkopf, científico alemán que secuestró a Dex y que posee enormes instalaciones en una isla semejante a la Isla del Cráneo de King Kong (más mundo perdido). Allí viven criaturas engendradas por la biología de Totenkopf, que además es un genio de la robótica. Ese detalle puede ser una referencia a G-8, que vivía enfrentando criaturas monstruosas salidas de los laboratorios científicos nazis.
El objetivo de Totenkopf, que en la película aparece como la imagen recuperada digitalmente del actor inglés Laurence Olivier (1907-1989), es enviar un arca espacial conteniendo ejemplares de la fauna terrestre, a otros mundos. Totenkopf piensa que el ser humano ya dio lo que tenía para dar, y en esto se une a una galería de científicos locos de la ciencia ficción, con idéntica megalomanía y desencanto por la humanidad. La misión de los héroes es detenerlos (lo cual llevan a cabo caminando dentro de un gigantesco cohete, sin importar la fuerza de gravedad que genera un vehículo a velocidad supersónica).
Capitán Sky fue la opera prima de Conran, quien sabe cómo resolver aspectos técnicos y garantiza la realización de una impresionante visualización de recursos fruto de su imaginación. Su narrativa, sin embargo, carece de fluidez y dramatismo, que es propio de las películas "blue screen". Jude Law parece un niño jugando a ser aviador, y Gwyneth Paltrow una niña fingiendo ser simpática y decidida.
En resumen, la película funciona como una galería de imágenes recuperadas de un momento del siglo XX particularmente rico en nuevas estéticas, en el diálogo entre la ficción y la imágenes populares inspiradas en el art deco y por las maravillas tecnológicas que se avecinaban, por el exotismo orientalista y por la dominación del contexto urbano de megalópolis como Nueva York, Chicago, Londres y Berlín. La literatura del género y las historietas de superhéroes nacieron casi de la misma cuna, al igual que las películas en serie -Capitán Sky, además, fue la primera concebida para incorporar una estructura de siete capítulos, como las series de la época.
Sin embargo, la película fracasa si buscamos en ella algo más que un homenaje posmodernista. Por todo lo que fascina a Conran de esa iconografía, queda claro que él no cree realmente en su material como narrativa -carencia de la que no adolecen películas anteriores que se nutrieron del mismo momento pulp, como Rocketeer (1991) o The Shadow (1994). Las películas de Peter Jackson -la trilogía El Señor de los Anillos y King Kong- muestran el potencial de esta mirada restrospectiva, y el realizador de hecho cree en éste y va un poco más allá de lo visual.
Terra Magazine