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Presidencia de Colombia/Gentileza
El matemático Sergio Fajardo Valderrama es el alcalde de la ciudad colombiana de Medellín de 2,38 millones de habitantes desde el año 2004.
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María Teresa Ronderos
Bogotá, Colombia
A pocos meses de terminar su mandato -en diciembre próximo-, la transformación de Medellín se refleja en sus cifras (finanzas saneadas, inversiones sociales récord, caída en la criminalidad) y en su paisaje: (megabibliotecas públicas, renovación de escuelas, puntos de Internet en barrios populares). Ya varias organizaciones lo están escogiendo entre los mejores alcaldes del país.
Aún falta mucho para hablar de paz en Medellín: todavía quedan decenas de bandas armadas y no han cesado los asesinatos de líderes comunales por grupos paramilitares. Pero los logros de la administración Fajardo son lo suficientemente sorprendentes como para que ya tenga renombre nacional, e incluso, algunos extranjeros hayan venido a conocer sus recetas. En su ciudad, el 88% de la gente aprueba su gestión, y en el país, aunque es menos conocido, Fajardo aparece entre los dirigentes con mejor imagen.
Entrevista
Terra Magazine: ¿Por qué un matemático, especialista en lógica, terminó en la política?
Sergio Fajardo: Trabajar como matemático y científico no me aislaba de la realidad de la ciudad. Con un grupo de amigos, profesionales de distintas áreas que entendíamos la importancia de lo público, acostumbrábamos a reflexionar sobre cómo dejar atrás la historia de violencia y desigualdad no sólo de esta ciudad, sino de toda Colombia. A veces nos sentíamos impotentes al ver el estado de las cosas. Gran parte de los políticos de siempre no estaban más que representando sus propios intereses y no los de la ciudadanía. Al fin llegamos a una conclusión obvia pero profunda: que había que entrar al terreno de la política para lograr la transformación que tantas veces discutimos en espacios académicos o familiares. De esta conclusión nació el proyecto político que nos llevó a buscar la Alcaldía de Medellín para realizar el cambio que tanto anhelábamos y que hoy nos llena de emoción.
Terra Magazine: Medellín era para el mundo sinónimo de violencia. A comienzos de los 90 tenía una tasa de homicidio de 380 por cien mil habitantes. Bajo su gestión esa tasa ha bajado en forma radical, casi milagrosa, a 29 por cien mil habitantes ¿Qué lo explica?
Sergio Fajardo: Nos propusimos recuperar la presencia legítima del Estado en todos los sectores de la ciudad. Esto significa recuperar la seguridad y, a la vez, las oportunidades sociales, políticas, económicas y culturales para la gente. Dada la historia de Medellín, superar la violencia era condición inaplazable. Primero, nos concentramos en recuperar la presencia de la Policía en todos los espacios, dotarla de los equipos necesarios, montar estaciones nuevas, y hacer que se ganara la confianza de la gente y respetara los derechos humanos, como lo ha venido haciendo a cabalidad en Medellín. No faltan problemas, pero hoy se dan en una dimensión mucho menor a la que habitualmente se daba. Segundo, construimos comités locales de Gobierno para que las autoridades legítimas estén físicamente en todo Medellín. Construimos Casas de Justicia para acercar la justicia a la ciudadanía, creamos la Unidad Permanente de Derechos Humanos en la Personería de Medellín, con recursos nuestros, pero independiente para vigilar. En dos meses estará lista la Unidad Permanente de Justicia. Hicimos el Manual de Convivencia que replicamos en diferentes escenarios y trabajamos alrededor de pactos ciudadanos para que la gente sea protagonista y veedora del cambio, abriendo relaciones de convivencia, en oposición a relaciones de fuerza y de violencia.
Terra Magazine: ¿La clave es entonces fortalecer las instituciones de policía y justicia?
Sergio Fajardo: Nuestra fórmula ha sido disminuir la violencia, ir recuperando la legitimidad, y cada disminución de violencia la hemos convertido en una intervención social que le da a la gente un mundo de oportunidades. Por eso decimos que hoy Medellín pasa del miedo a la esperanza.
Terra Magazine: Cuando asumió la Alcaldía, Colombia se embarcaba en el difícil proceso de desmovilización con las Autodefensas Unidas de Colombia, con especial influencia sobre las bandas armadas de su ciudad ¿Cómo encaró su gobierno esa desmovilización?
Sergio Fajardo: Cuando llegamos a la Alcaldía encontramos que en Medellín, en diciembre de 2003, de acuerdo con la negociación que había hecho el Gobierno Nacional con los grupos paramilitares, había 868 desmovilizados. Con Alonso Salazar y Gustavo Villegas, expertos reconocidos en el mundo de las negociaciones y el conflicto en este país, nos propusimos hacer que este proceso funcionara y nos concentramos en pasar de una desmovilización a una verdadera reinserción. Después de tres años, esta experiencia arroja un balance positivo. Hemos recibido el reconocimiento de muchas partes, dentro y fuera de Colombia, como una forma cuidadosa, creativa, de atender conflictos sociales de gran envergadura. Hemos compartido el proyecto con gente de Brasil y de México, y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) quiere replicar el modelo en muchas otras realidades de América Latina. Entendemos lo complejo del tema. Por ejemplo, durante la campaña de 2003, grupos paramilitares se aparecieron en algunas sedes de simpatizantes nuestros y presionaron para que no votaran por nosotros. No obstante, cuando ganamos la Alcaldía, nosotros, con Salazar y Villegas, decidimos que en lugar de confrontarlos o trasladarle el problema al Gobierno Nacional, debíamos trabajar para que el proceso se convirtiera en algo beneficioso para la ciudad. La decisión ha sido acertada, con las dificultades que tiene, las contradicciones que se enfrentan permanentemente. Ya hoy atendemos 4.130 personas, que equivale al 13%del total de desmovilizados que hay en el país.
Terra Magazine: Una de las críticas que se le ha hecho a su gestión es que se le ha dado mucha atención a los reinsertados y muy poca a las víctimas del conflicto armado de Medellín, que son muchas y muy sufridas ¿A qué se debe esta debilidad?
Sergio Fajardo: No comparto esta afirmación. De hecho, las intervenciones sociales que nosotros estamos adelantando van abriendo un espacio para toda la ciudad, pero en especial para las víctimas del conflicto, para que puedan tener acceso a oportunidades que les permitan condiciones de dignidad. Hemos hecho novedosos programas para buscar una reparación a las víctimas, mucha de la cual es afectiva, simbólica, asociada con el proceso de reinserción. Le apostamos al encuentro directo entre víctimas y victimarios, y hoy tenemos en el mismo lugar donde se capacitan diariamente entre 300 y 500 jóvenes reinsertados, a alrededor de 200 víctimas. Esto nos lleva a tener, por ejemplo, a 40 de esos jóvenes reinsertados en un voluntariado para empezar a reconstruir casas de personas de muy bajos recursos, que en algún momento se vieron afectadas por el conflicto. Con programas como "Jóvenes con Futuro" premiamos a esos jóvenes de los barrios más problemáticos de la ciudad que no se vincularon al conflicto. Esa es una forma de ir reparando y ayudar a otras personas. Lo que pasa es que el conflicto no se ha terminado y hay una responsabilidad del Gobierno Nacional que nosotros en el ámbito local no podemos asumir.
Terra Magazine: En contravía de las tendencias privatizadoras de la región, es un convencido de que la educación pública debe crecer y fortalecerse ¿Por qué y cómo ha traducido esa convicción en política pública?
Sergio Fajardo: Siempre tuve conciencia acerca de mi condición de privilegiado por la oportunidad que tuve de acceder a la mejor educación posible. Por eso tuve la libertad para desarrollar mis capacidades, tomar decisiones y ocupar un lugar en la sociedad. Esa no es la realidad de la gran mayoría, pues si bien el 80% de la educación de Medellín es pública y el 20% es privada, en este último sector es donde se ofrecen los más altos estándares de calidad. Tengo la convicción de que una de las formas para construir una sociedad más justa, donde las personas independientemente de su condición social se vean representadas y se vean incluidas, es conviertiendo a lo público en un mecanismo de igualdad social. Eso lo creo firmemente. Es la expresión de la sociedad diciéndole a la gente que ahí estamos todos juntos, en lo público. No es cuestión de encargar de la educación pública a un privado que vaya y dicte muy buenas clases en los colegios, sino que es la educación pública la que debe ofrecer la calidad en la educación, porque es la forma de decir que todos hacemos parte de una sociedad que ofrece las oportunidades a todos por igual. Desde que llegamos a la Administración sabíamos que la educación, entendida en un sentido amplio, es el eje para construir oportunidades. Eso incluye cultura, ciencia, participación ciudadana, emprendimiento... Por eso establecimos programas como "Buen Comienzo", que atiende a los niños desde que están en el vientre de sus madres; o "Cultura E", que acompaña proyectos productivos desde lo más básico hasta empresas medianas que reciben el apoyo de la Alcaldía. Con esta idea, y buscando una nueva forma de encontrarnos, intervenimos el espacio público. Queríamos cambiarle la piel de Medellín. Que donde había destrucción llegaran oportunidades. Así empiezan a aparecer los parques-biblioteca en los barrios más problemáticos, los colegios más hermosos en las comunidades más humildes, el Parque Explora, de la ciencia y la tecnología, en el norte de la ciudad, asociado a la pobreza. Todos proyectos girando alrededor de la educación entendida como elemento integrador. Hemos mejorado la calidad de la educación, y así lo demuestran los exámenes que la miden; hemos construido 21 nuevos colegios y reconstruido 100 más, para reforzar el mensaje que queremos transmitir: lo más bello para los más humildes. El primer paso de la calidad es la dignidad y el respeto. Eso es exactamente lo que buscamos cuando empezamos a participar en política: convertir en acciones todo ese sueño, pasar del discurso a mostrar cómo físicamente se pueden hacer las transformaciones y tomar las decisiones de asignar muchos recursos públicos a la educación. Y lo más importante: alrededor de la expresión "Medellín, la más Educada", hemos logrado un proyecto de unidad social.
Terra Magazine: Su proyecto de gobierno sufriría un duro revés si el candidato Alonso Salazar, uno de sus grandes aliados, no resulta ganador en las próximas elecciones de octubre. ¿Cómo se explica que las encuestas no den a Salazar como ganador, a pesar de la popularidad de su proyecto?
Sergio Fajardo: Mi papel como Alcalde no me permite participar en política. Pero la ciudad conoce muy bien que Alonso Salazar fue uno de los fundadores de este proyecto que hoy adelantamos en Medellín. La ciudadanía sabe que él es uno de los fundadores originales de esto que hoy nos tiene acá en la Alcaldía, que trabajó en su diseño, en su consolidación y en la Administración Municipal en un primer momento. Siempre el trabajo que hemos hecho en esta Alcaldía ha sido para servir a la ciudad, nunca para tener el dominio de cargos públicos. Nos comprometimos con una transformación y le pusimos unas bases sólidas. Si nos hubiésemos puesto a pensar en las encuestas, nunca hubiéramos llegado, porque no las ganamos nunca. Muchos aprovecharon para decirnos que nos retiráramos, que estábamos locos y que lo que buscábamos era imposible. Nunca gané una encuesta durante las dos campañas a la Alcaldía que lideré y sin embargo obtuvimos en 2003 la votación más alta que haya tenido un gobernante local en Medellín desde que existe la elección popular de alcaldes, 208.641 votos. Faltando una semana para las elecciones, las encuestas nos daban un empate técnico con nuestro principal contendor, y en las urnas lo doblamos, él tan sólo obtuvo un poco más de 100.000 votos. Ahora este proceso de transformación ha dado unos pasos importantes, pero todavía tenemos un camino muy largo por recorrer y ése es el reto que tiene la ciudad. Hoy la gente tiene el poder de decidir si quiere que Medellín siga adelante y sin reversa en este salto que estamos haciendo del miedo a la esperanza.
Terra Magazine: ¿Si tuviera que mencionar los principales desafíos que tiene hoy la sociedad colombiana para superar su conflicto, después de su experiencia exitosa en Medellín, cuáles diría que son?
Sergio Fajardo: Para que tenga la dimensión que tiene que tener, todo proyecto de este país pasa por una palabra muy sencilla, que ha sido el sueño de todos nosotros desde siempre: reconciliación. Mientras no tengamos una reconciliación en Colombia, todos nuestros esfuerzos serán limitados, parciales y nunca podremos dar el salto con la contundencia que necesita el país. La fórmula que hemos utilizado en Medellín para lograrla ha sido la de responder a toda disminución de violencia con oportunidades sociales, y no tengo la menor duda de que esa fórmula es válida para el resto de Colombia.
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