Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine › Columnistas › Paquito

Para copias, suelen ser mejores los originales

Conceição Almeida/Cortesía
La popularidad de Raul provoca curiosidad por la heterogeneidad de los fans.

Paquito

Existe un chiste que se hizo tradición en los espectáculos de rock underground de Salvador: generalmente alguien del público, al finalizar la presentación, pega el grito "¡Toca a Raul!" en referencia, claro, a Raul Seixas, el nombre más importante brasileño y bahiano del rock. No deja de ser una provocación para la banda que se está presentando, como si le dijesen "Raul es mejor", y un homenaje al mismo Raul, que mantiene su popularidad y no sólo entre los rockeros.

La popularidad de Raul Seixas es curiosa justamente debido a la heterogeneidad de su público que trasciende las edades y clases sociales. Aún más, y tal vez incluso por las canciones provocativas que escribió, tratando temas poco comunes, como el esoterismo y los problemas existenciales, nunca de manera pedante. Raul no evitaba utilizar lo que aprendió cuando produjo, a comienzos de su carrera, los discos de Jerry Adriani y otros artistas de la Joven Guardia. Estaba, como él mismo dice, aprendiendo a "comunicar". Se hizo conocido como mito del rock, pero su música es una mezcla de los sonidos que le gustaban: rock, baião*, y la llamada música brega**. Sólo que los boleros de Raul nunca hablan de un amor perdido irremediablemente, lo más común y esperado en las canciones románticas.

Ouro de tolo, por ejemplo, su obra mayor, armónica y rítmicamente es muy semejante a Detalhes, de Roberto y Erasmo, de la misma época. Pero en lugar de decir como en otro de los hits del Rey, "eu agradeço, obrigado, senhor..." (te agradezco, gracias, Señor), él canta "eu devia agradecer ao Senhor (...) mas confesso abestalhado/ que eu estou decepcionado" (debería agradecer al Señor (¿) pero confieso estúpidamente / que estoy decepcionado).

Justamente fue Raul Seixas el compositor elegido por Som Brasil, programa musical de TV Globo que va los viernes a la hora de las lechuzas (¡1 de la madrugada!). El programa consiste en convocar nuevos artistas para interpretar compositores consagrados como Vinicius de Moraes, Caetano Veloso, Milton Nascimento, Noel Rosa, y hace quince días atrás, Raul.

A pesar de que el escenario y la iluminación son feos, cuando se trata de un compositor vivo, como es el caso de Caetano, el programa resultó un poco mejor pues él mismo participó y fue imbatible al interpretar sus propias creaciones. Los invitados, en ese caso específico, no mejoraron mucho su obra al interpretarla. De la edición dedicada a Milton, quien también cantó, no puedo opinar porque me dormí antes de que comenzara el programa.

En el caso de artistas que ya murieron (Noel, Vinicius y Raul), se genera una situación incómoda entre los nuevos intérpretes, ya que los nuevos valores son generalmente 4 o 5, y cada uno interpreta 3 o más obras de los homenajeados, y de esta forma queda planteada la trampa: es muy difícil para quien posee un estilo propio -en caso de artistas nuevos- crear versiones impactantes de 4 obras de un único artista que se hizo famoso por interpretarlas tan bien. El ejemplo más notable es Raul Seixas, excelente cantante e intérprete quien, a juzgar por lo que hemos visto, dejó más imitadores que herederos.

Esto no significa que el programa haya estado plagado de imitadores de Raul. Tan solo Lobão, un veterano, ejerció esta función pálidamente, copiando, inclusive, los arreglos originales. Pero lo que interpretado por Raul era un lamento, en Lobão suena apenas como un grito. La banda Vanguart, por estar familiarizada con el lenguaje country (que tiene mucho que ver con Raul), fue la que mejor lo hizo, pero aún así, el resultado de todo lo que se presentó fue muy inferior a los originales, simplemente porque es muy difícil que sea de otra manera. ¿Por qué hacer que los nuevos artistas simplemente copien a artistas consagrados? ¿Es demasiado arriesgado hacer que muestren sus propias creaciones? Y ¿por qué colocar el programa en un horario tan desagradable hasta para los fans mas fervientes (que, claro, van a preferir los originales), o algún curioso de la música popular que, como yo, quiere ver en qué va a terminar?

Poner los nuevos cantantes a interpretar semejantes ídolos termina metiendo a los primeros en un chaleco de fuerza estético, y no revela la originalidad de su trabajo autoral, o sea, no muestra al público su potencial. Imaginen si, en los históricos festivales de la Record (ya sé, es una fórmula agotada para esta época), los intérpretes se hubieran dedicado únicamente a cantar viejos éxitos? ¿Cómo hubieran surgido para el gran público Chico Buarque, Caetano, Gil y Edu Lobo? ¿Y si intérpretes como Gal y Elis apenas hubiesen cantado lo que Araci de Almeida y Carmen Miranda ya habían cantado admirablemente?

Por lo tanto, se pierde la oportunidad de presentar a los nuevos nombres interpretando lo que ellos mejor pueden hacer: sus propios trabajos, que son los que mejor conocen. No es que no puedan, cada tanto, interpretar autores que los precedieron, pero esta elección, para ser saludable, debe estar incorporada orgánicamente al repertorio que presentan.

Para destacar: el programa sobre Noel fue interesante, más aún por la presencia de la Orquestra Imperial, que cuenta con varios cantantes y que, por el trabajo que realiza, está familiarizado con las canciones de Noel Rosa.

* ritmo popular del interior de Bahia
** perteneciente a clases sociales bajas

Paquito es un músico y productor brasileño.
Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español