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Con el subcampeonato en Toulon, Chile dio un paso gigante

EFE
El chileno Fabián Orllana (d) lucha el balón con el italiano Hernan Dellafiore, durante la final del torneo de fútbol Sub 23 Esperanzas de Toulon. Italia venció a Chile por 1 a 0.

Felipe Bianchi Leiton
Santiago, Chile

Ya se vuelve intolerable que, dentro del tradicional ninguneo, el chaqueteo y la ignorancia del chileno medio (medio tonto), haya gente que pretenda bajarle el perfil a la actuación de Chile en Toulon haciendo lo más innoble y leso de todo: restarle importancia al torneo. Seamos serios y justos: no se jugará en estadios enormes el Esperanzas de Toulon, no saldrá en las primera páginas de los diarios alemanes, franceses o italianos, no será un Mundial, pero es una competencia importante. Muy importante. Es cosa de revisar a los invitados de esta ocasión: de los ocho, seis eran selecciones clasificadas a los Juegos Olímpicos de Beijing. ¡Seis! No es poco. Presente puro. Del mejor nivel.

Y si uno analiza la historia, bastan un par de datos para borrar toda duda. ¿Goleadores históricos del torneo en versiones anteriores? Los franceses Papin y Henry. El búlgaro Schtoikov. El inglés Alan Shearer. ¿Le suenan? ¿Jugadores elegidos como los mejores en años precedentes? Cristiano Ronaldo, Mascherano, Juan Román Riquelme, Taffarel, Passarella. ¿Los conoce? ¿Y a estos? Zinedine Zidane, Beckham, Cafú, Kaká. Fueron elegidos, en su momento, los jugadores más "elegantes" en Toulon.

No. El campeonato -dejémonos de cuentos, mezquindades y mediocridades- es, siempre ha sido, un pasaporte al éxito. Un escalón dorado. Desde sus comienzos en la década del cincuenta. Normalmente lo han ganado Francia, Brasil, Argentina o Alemania. Esta vez, por primera ocasión en la historia, lo ganó Italia. No son unos desconocidos. De hecho ya es una gracia que te inviten. Y jugar la final y pelear el titulo hasta el minuto 90 con la poderosa Italia, jugar bien siempre, hacer más goles que nadie, ganarle en partidos seguidos al local Francia (golearlo, en rigor), a Holanda, a Japón y a Costa de Marfil, no es poco. Es mucho. Y para nosotros, más que mucho. Somos Chile, carajo. ¿Se les olvidó?

Por algo Morales, Orellana y Caroca fueron elegidos entre los cinco mejores del torneo. Por algo el golazo de Morales desde media cancha a Costa de Marfil fue elegido el más lindo de todos. Por algo el equipo de Bielsa fue el más alabado. Por algo Morales, Carmona, Villanueva, Medel y Toselli están listo para irse a clubes europeos por varios millones de dólares. A propósito: vaya tapaboca para los miopes e ignorantes dirigentes de sus clubes, que no querían dejarlos ir porque el torneo "era amistoso y no servía de nada".

¿Jugó bien Chile? Muy bien, de a ratos. Pero ante todo con un estilo serio, ofensivo, efectivo, comprometido, que no veíamos hace rato en selecciones chilenas. Acuérdese que veníamos de varias vergüenzas en materia de comportamiento: Dublín, Puerto Ordaz, Toronto. Esta vez se portaron todos muy bien, trabajaron como nunca ¿dentro y fuera de la cancha- fueron un ejemplo, fueron profesionales. ¿La razón? Es obvio: Bielsa. El argentino impone diferencias claras con respecto al 98% de los técnicos chilenos. Por su capacidad de trabajo, por su preocupación, por sus conocimientos, por su vocación de ataque. Y desde ahora también por sus resultados. Desde que llegó, sumando la adulta y la Sub-23 (la que viene justo más abajo) Bielsa le ha ganado afuera ante Austria, Corea, Holanda, Francia, Costa de Marfil y Japón. No es poco. Es raro. No está en nuestro ADN.

La gente en general encuentra más importante lo que pase en las clasificatorias. Yo no. Yo prefiero los ladrillos iniciales del edificio. ¿Qué edificio? La revaloración de Chile en el ambiente mundial, la búsqueda de un estilo de juego más claro y menos arratonado, las señales de profesionalismo (que incluyen retos y castigos), el que se queden afuera los más chantas. Todo eso es clave. Clasificar a Sudáfrica sería lindo. Pero si no clasificamos no pasa nada. Insisto: somos Chile. Y Chile, antes de ir a Mundial, necesita refundarse futbolísticamente. Ya vieron lo del 98: no sirvió de nada.

Felipe Eugenio Bianchi Leiton es un periodista, presentador de televisión y comentarista deportivo chileno. En 2006 ganó el Premio Nacional de Periodismo Deportivo.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

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