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Exclusivo: las reflexiones de Ingrid sobre Colombia

AFP
En la bandera se lee "Marsella con Ingrid": en distintas ciudades francesas marcharon multitudes el último domingo 6 por la libertad de Betancourt, rehén de las FARC desde 2002.

Antonio Morales Riveira
Bogotá, Colombia

Un mes de antes de que fuera secuestrada, en febrero del año 2002, Ingrid Betancourt le concedió una entrevista al sociólogo y periodista colombiano Guillermo Solarte Lindo. En ella dejó plasmados su pensamiento, su ideología y sus agudas críticas al sistema político colombiano. Dicha entrevista no ha sido publicada en la prensa hasta hoy. Apareció en un libro del autor con otros encuentros con diversas mujeres protagonistas de la vida nacional. Y constituye hoy un elemento importante para medir el pensamiento de Ingrid, quien hoy sigue en manos de las FARC en la selva colombiana.

Los rumores en torno a su salud y su probable liberación continúan esta semana, pero no son más que versiones e informaciones vacuas. Nada es más cierto que el hecho de que Ingrid sigue en la manigua. Hemos querido para esta semana salirnos del análisis y de la reflexión sobre lo que le ocurre por considerar que toda la información es incierta y en no pocas ocasiones manipulada por el poder y por la prensa misma. Por eso les presentamos fragmentos claves de aquella entrevista gentilmente cedidos por Guillermo Solarte Lindo a Terra Magazine. Por esta vez, que hable Ingrid.

La política para los sueños se vuelvan realidad

"La política es el ejercicio que todo ser humano hace cuando trata de soñar un entorno ideal, por lo tanto es un ejercicio colectivo, histórico, de mejoramiento de las condiciones. Creo que los sueños son los que finalmente han moldeado la historia del mundo. Pienso que el mundo ha llegado a donde está precisamente porque han existido hombres que lo han soñado tal y como lo conocemos hoy, no solamente en el ámbito tecnológico, médico o de comunicaciones, sino también en lo político. Considero que la política es el instrumento para hacer que esos sueños históricos se vuelvan realidad. Mi sueño es la posibilidad de vivir en una Colombia que está latente, que siento vivir pero que se halla completamente asfixiada y secuestrada por una dirigencia obsoleta, anacrónica, con todas las características de los siglos XVIII y XIX en pleno siglo XXI. Ese salto hay que darlo, para lo cual debemos reestructurar nuestra sociedad, es decir, debemos redistribuir el poder en particular".

Ecología y humanismo

"La destrucción del planeta conlleva a la destrucción del ser humano; es decir, para salvar al ser humano y para salvar la historia de la humanidad, la condición primera es salvar el planeta. Colombia tiene una responsabilidad inmensa en esta materia porque la primera potencia ecológica en este asunto es América Latina, y dentro de ese bloque ecológico Colombia tiene una misión particular, obviamente por la riqueza que tenemos en el ámbito de la biodiversidad: aguas, tierras, bosques, nevados y todo lo que significa la riqueza colombiana. Y dentro de esa riqueza también tenemos una inmensa culpa. Cuando hablamos de ecología, estamos hablando de la ecología inmersa en un sistema que contempla la libertad de empresa, la libertad de mercados, es decir, una ecología dentro de un sistema capitalista. Pero hablamos también de una ecología que es humanizante y que de hecho se acerca más a la reflexión de un nuevo socialismo, un socialismo capitalista. Por lo tanto, para mí la ecología es la bandera humanista de este principio de milenio".

Contra el capitalismo rampante

"Una cosa es el capitalismo y otra cosa es el neoliberalismo. Hay allí una reflexión que se tiene que hacer, porque lo que está legitimando el neoliberalismo es un capitalismo rampante que sustenta el consumismo, y el consumismo es la producción del desperdicio. El neoliberalismo planetario, o mejor, las características de una globalización neoliberal no son democráticas justamente por llevar implícita la imposición del más fuerte y la anulación de la posibilidad de actuar. Colombia tiene que buscar, dentro de esa globalización, poder actuar con unas reglas en las cuales el sentir democrático se haga valer. La mayoría de los pueblos del mundo, incluido el de Colombia, están jugando con unas reglas desequilibradas a favor de los países del norte. Esas reglas se tienen que equilibrar. El consenso internacional apunta a que las estructuras en donde se toman las decisiones de la globalización deben comenzar a reformarse. Un planeta en el que la mitad de la población vive con menos de 1.000 dólares al año -y hay otros con 14.000 dólares al año de ingreso per cápita- nos esta diciendo que aquí hay algo que tenemos que organizar. Y eso, creo, se hace a través de un proceso de democratización de las estructuras de la sociedad internacional".

Antes que nada acabar con la corrupción

"Nada de lo que propongamos tiene la posibilidad de aplicarse dentro de un Estado corrupto. Pero ¿qué es el Estado? No es nada diferente a los individuos que trabajan para él. El Estado es una entelequia, salvo en el caso en el que se personaliza a través de quienes lo representan: los funcionarios, los servidores públicos. En Colombia persiste un clientelismo que ha matado al país, porque ninguna de las decisiones se han tomado con el rigor que puede presuponerse de un Estado que funcione en términos de honestidad. Entonces, ¿cuál es nuestra reflexión?: que no vale la pena defender ninguna tesis económica en el país".

Cambiar las estructuras

"En Colombia le hemos tomado el pelo a la historia durante cien años, es decir, nos hemos vestido en un ropaje retórico, hemos vendido todo lo bueno y lo malo haciéndoles creer a los colombianos que estamos haciendo reformas de estructura. Nunca hemos hecho reformas de estructura, ya que tenemos la misma estructura de poder que se tenía en la colonia, con una oligarquía muy cerrada en la toma de decisiones, una exclusión sistemática, una expoliación del humilde y unas relaciones de poder excesivamente arbitrarias. Colombia es un país donde no hemos logrado desatar la energía de la gente para ponerla a producir, es un país que no ha podido liberarse de las cadenas de un sistema económico completamente arcaico. Colombia es un país rentístico, no es un país productivo, es especulador. Es un país donde las cosas se hacen a través del tráfico de influencias y no a través de la competitividad. En Colombia tenemos que desenmascarar las decisiones que se han tomado para poderlas mirar cara a cara y denunciarlas. ¿Por qué insistimos tanto en el tema de la corrupción como prioridad? Porque finalmente nos damos cuenta de que, después de cien años, aquellos que han venido dirigiendo al país han podido esconder todas sus artimañas para mantener sus privilegios y ahogar y asfixiar a Colombia con unos discursos progresivos a nivel social, casi revolucionarios, sin haber tocado las estructuras".

Sobre la guerra en Colombia

"En Colombia, con nuestra estructura todavía colonial, el poder político es el que reparte el resto de poderes. Pienso que hay un factor que es importante: hacer una identificación de las estrategias de los que no quieren que las cosas cambien. Me explico: uno podría decir que en Colombia hay una guerra civil, pero no creo que la guerra civil sea con los bandos que estamos acostumbrados. La guerra es entre los que tienen el poder de la plata, de la política, de las armas y los demás ciudadanos, que están frente a los abusos de poder de esos poderosos. ¿Por qué digo que hay que desenmascarar esas estrategias? Porque de alguna manera en Colombia cada vez que hemos querido hacer una reforma estructural que toque el poder, ya sea político, económico o social, inmediatamente se nos presenta la visión del caos a través de los medios de comunicación. Y cada vez que vamos a tocar ese espacio, cada vez que vamos a tratar de arreglar ese problema, que es el que está generando el caos, la violencia, la pauperización, la falta de oportunidades en Colombia, nos dicen que vamos a generar una crisis económica, o que vamos a incentivar y a fortalecer a la guerrilla".

La oligraquía de siempre

"Tenemos una dirigencia excesivamente hábil, que ha pasado dos siglos de manera inamovible, que ha logrado mantenerse a pesar de todos los movimientos históricos, de todo el mundo. De las ideas nuevas que han surgido, nunca nada llegó, siempre nuestra oligarquía supo maniobrar para mantenerse con los mismos esquemas de poder, recogiendo y adueñándose de los discursos que ponían en jaque y cuestionaban el status colombiano. Los que más se podían perjudicar con la reforma agraria fueron quienes más la defendieron para poderla violar, para poderla manosear y para que finalmente no se hiciera. Los que hablaron de reformas sindicales en Colombia, fueron los que más manipularon los derechos del trabajador, dejándolos al capricho de la dirigencia de turno. Es decir, hemos caído en manos de unos hábiles charlatanes".

Prensa y manipulación

"Tenemos un país que está en manos de personas que se benefician del sistema, que lo ordeñan: políticos, empresarios, no todos, pero sí los que están arriba, los que logran hacer el lobby; también hay lideres sindicales que logran sacar partido de sus relaciones privilegiadas con el Estado. Adicionalmente, están todos los medios de información, que por ser de propiedad de los grupos económicos, dependen para sobrevivir de sus relaciones con el Estado. Hay una cantidad de colombianos que, pese a su origen social, a su arraigo ideológico o a su lucha, en algún momento hacen el tránsito y caen en el grupo de los que sacan privilegios del status quo. Hoy en día los colombianos se sientan frente a un noticiero, oyen un programa de radio o leen un periódico y están leyendo entre líneas, saben que lo que les están diciendo es para dirigirlos hacia un pensamiento, para manipular su reflexión; y eso lo sabemos todos".

El Congreso es un mercado

"En él, las acciones altas son las que permiten dividendos. Puede ser un mercado de valores, en el cual las acciones que más peso tienen son las acciones que producen mayores dividendos. Y las dos acciones que mayores dividendos dan son las económicas, porque permiten ser sujeto de lobby y por lo tanto permiten pedir retribución de los favores a través de la financiación de las campañas, y las políticas, porque son las reglas de juego de acceso al poder".

La serpiente que se come por la cola

"Los hindúes dicen que para limpiar la escalera hay que comenzar desde arriba y eso es así. En Colombia, la problemática local está amparada por los mismos intereses de lo regional y de lo nacional. Por ejemplo, si vas a cualquier municipio, encontrarás que el alcalde que está robando es la ficha del senador, que es a su vez la ficha del Presidente. Cuando quieras indagar verás que todas las posibilidades o mecanismos de control se cierran, porque el procurador es el amigo de tal funcionario, el contralor es el amigo del otro fulano, el fiscal también y así sucesivamente".

En Colombia no hay democracia

"Si tenemos un capital democrático no es porque tengamos elecciones sucesivas, es porque hemos tenido gente que ha dado la vida por esto, mediante la creación de una resistencia. Un ambiente democrático es aquel donde los ciudadanos puedan llegar en igualdad de condiciones a defender sus pensamientos, y en Colombia no tenemos un sistema democrático. Para mí Colombia no es una entidad abstracta, para mí Colombia son los colombianos, y por lo tanto la política tiene que ir dirigida a mejorar la calidad de vida de todos ellos. Para ponerlo en términos muy humanistas, como política a mí me interesa facilitarles la felicidad a los ciudadanos colombianos".

Legalización de la droga

"El problema de la legalización de la droga es diferente al problema de su consumo. El verdadero problema es el del comercio de la droga, y el debate acerca de su legalización se tiene que dar en un contexto internacional. Pienso que es importante defender la legalización de la droga, y yo lo haría en términos políticos. Ahora bien, lo que tengo muy claro es que este es un proceso de reflexión que específicamente para Colombia debe llevarse con mucha responsabilidad, ya que no podemos defender la legalización mientras sigamos siendo los primeros productores de droga en el mundo. No podemos ser voceros de legalizar la droga mientras tengamos congresistas o presidentes financiados por la droga. Cuando estemos dispuestos a que cuenten lo que tendrían que contar y que aún no han contado, lo que permitiría poner en tela de juicio las estructuras políticas que en este momento están dominando el país, porque todo esto es un juego de dominó, veremos. El día en que podamos hacer eso, tendremos la dignidad como país ya liberado de esas ataduras, para decirle al mundo: 'miren la paranoia en la que estamos', porque finalmente el tema de la lucha contra las drogas es el tema de la defensa de la democracia. Todo violento por antonomasia es corrupto. Cuando planteamos la lucha contra la corrupción como lucha fundamental de nuestro quehacer político, lo que estamos planteando es un debate en torno al Estado".

Ingrid y el sacrificio

"Soy una dama de hierro en mi trabajo, pero esencialmente soy el producto de mi vida familiar, es decir, no podría llevar las luchas que llevo ni tener el radicalismo que tengo ni actuar como actúo, si no tuviera el respaldo absoluto no solamente de quien comparte mi vida, sino adicionalmente el de mis hijos, que son las víctimas en todo este proceso. La ecuación es muy simple: me considero una persona muy dura, muy firme, muy batalladora y muy luchadora en el ámbito de mi profesión y en el ámbito social, pero soy totalmente una mujer en mi ámbito familiar; en la intimidad de mi casa los roles son muy convencionales. La relación con mis hijos es excesivamente intensa, porque obviamente ni ellos ni yo podríamos vivir las separaciones o los riesgos sin tener una comunicación que va más allá de lo normal. Hay una necesidad de comunicación exacerbada, ya que son niños que han sufrido y que siguen sufriendo mucho. La ventaja es que lo toman como un sacrificio constructivo".

¿Qué tan lejos están estas posiciones políticas de Ingrid de las de sus captores? En buena parte, están más bien cerca. Pero allí sigue secuestrada...

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