
|
AFP
Fabrice Delloye, ex esposo de Ingrid Betancourt, delante de una foto de la rehén de las FARC.
|
Antonio Morales Riveira
Bogotá, Colombia
A pesar que en torno a su estado de salud y sus condiciones de cautiverio en los últimos días se han tejido toda suerte de especulaciones, a nadie le cabe duda que el estado físico y mental de Ingrid Betancourt, secuestrada desde hace seis años por las FARC, es lamentable y que su vida corre enorme peligro. Se dice que Ingrid ha sido vista en diversas veredas y corren rumores sobre la gravedad de su enfermedad, sobre un nuevo intento de fuga -lanzándose a un río- y hasta se dice que habría muerto.
El pasado lunes, una última versión proporcionada por un periodista radial de San José del Guaviare, la ciudad más cercana al punto selvático donde se supone está la ex candidata presidencial, indicaba que a Ingrid se le debe hacer con extrema urgencia una transfusión de sangre para tratarle una malaria que se ha agregado a sus dos otras enfermedades, una hepatitis B y la leshmaniasis producida por la picadura de un insecto. Según el periodista, el tratamiento se puede hacer en el Guaviare, pero la presión militar allí es muy grande, lo cual juega en contra de Betancourt, quien no sería expuesta por las FARC a una situación extrema, aunque es claro que su mala salud es de hecho la más extrema de las situaciones.
Otra versión del padre Mancera, cura párroco del corregimiento La Libertad, de San José del Guaviare, asegura que los campesinos del lugar la vieron el domingo anterior enferma y deprimida. Pero detrás de su enfermedad, que ha sido calificada de pronóstico reservado, se tejen muchos intríngulis políticos y las mismas intenciones torcidas de siempre del gobierno colombiano y de las FARC.
Pero ante todos estos supuestos, fuentes de primera mano y totalmente fiables consultadas por Terra Magazine en París afirman que así como hay versiones pesimistas, otras que tienen contactos directos en la zona -probablemente el propio gobierno francés y sus organismos de inteligencia- consideran que Ingrid no está tan mal. En el caso que se encuentre verdaderamente en riesgo de muerte, en Francia se valora con mucha seriedad la posibilidad de una entrega directa de la ex candidata por parte de las Farc y de ahí la permanencia de un avión-ambulancia listo a intervenir desde la Guyana francesa. La disposición del avión es de hecho una forma de presión a las Farc para darles a entender que Ingrid sería evacuada inmediatamente y que el gobierno francés se portaría como garante directo en la zona y pediría una suspensión de operaciones militares por parte del ejército colombiano. Y en el caso de que la vida de Ingrid no corra peligro, las fuentes francesas aseguran que se debe seguir en la vía de la negociación e impulsar la propuesta del ex secuestrado senador Luís Eladio Pérez de canje humanitario sin ambages. Igualmente, las fuentes francesas consideran que "Uribe está hablando mucho", refriéndose a la propuesta de liberar unilateralmente guerrilleros y de volver a mediatizar y sabotear la liberación y el acuerdo. Este primero de abril el presidente francés hará una intervención especial en la televisión sobre el tema de Ingrid.
El pasado 24 de marzo, el defensor del pueblo, Vólmar Pérez, anunció que tenía información precisa y contundente sobre el estado crítico de Ingrid. Poco tiempo después, el gobierno de Álvaro Uribe decidió ofrecerles a las FARC la liberación de todos los guerrilleros presos, aun aquellos que han sido condenados por delitos de lesa humanidad, en un intercambio por los secuestrados. La decisión fue criticada por los más extremos uribistas, que no quieren la liberación de uno solo de los guerrilleros, y por los sectores de oposición, que consideraron que se trató de una cortina de humo más de las que acostumbra a lanzar el gobierno y de un acto desesperado para tratar de poner de nuevo la bola en el terreno de las FARC, preparando de antemano la culpabilización de la guerrilla por la muerte de de Ingrid.
La muy tardía reacción "humanitaria" del gobierno no parece ser más que una justificación "por si algo ocurre", amén de que lo dictaminado por Uribe parece ser irrealizable legalmente, al punto que el propio Fiscal General Mario Iguarán ha manifestado que "no procede liberar a criminales de guerra". Por su parte, las FARC, desde la muerte de sus comandantes Raúl Reyes e Iván Ríos, aparentemente no sólo han cortado las comunicaciones hacia el exterior y sus habituales corresponsales, como Hugo Chávez o la senadora Piedad Córdoba, sino que inclusive guardan silencio radial entre sus estructuras y frentes, precisamente para evitar nuevos ataques contra sus campamentos por parte del ejército asesorado por los militares gringos.
Desde el momento de la muerte en territorio ecuatoriano de Raúl Reyes, se sabía claramente que ello sería un obstáculo enorme para la posible liberación de Ingrid, no sólo por haber perdido un interlocutor sino por reforzar la actitud inflexible de las FARC con respecto a la ex candidata. Ni siquiera ahora, cuando su enfermedad y necesaria liberación tipifican el más evidente acto humanitarismo, las FARC parecen dispuestas a acceder a una liberación unilateral. Y más cuando seguramente cuentan con el argumento de que es imposible hacerlo debido a la presión armada del gobierno colombiano. Presión que no sin una buena dosis de cinismo Uribe ha calificado de "localización humanitaria de los secuestrados".
Todos estos factores en los cuales operan tanto las estrategias de los dos bandos como las veleidades de sus jefes, llámese FARC o gobierno de Uribe, están dramáticamente en contra de Ingrid, a quien pareciera no quedarle tiempo ni fuerzas para sobrevivir a una nueva negociación que de nuevo estará atravesada por obstáculos de lado y lado y palos en los ejes. Ni al gobierno ni a las FARC parece interesarles que Ingrid muera. Y ni las FARC podrán endilgarle la culpa al gobierno en el caso de que lo indeseable ocurra, ni el gobierno podrá manipular más a la opinión pública para echarles toda la culpa a las FARC. Pero es el cuerpo de Ingrid el que no aguanta más ante la demencial y sectaria visión de las partes que parecieran a todo precio negarles a los colombianos el derecho a que ella y los demás secuestrados vuelvan vivos a casa.
Por su parte, el gobierno francés ha dicho que acogería a los guerrilleros liberados, pero no parece muy probable el gesto unilateral de Uribe de soltarlos in extremis, esperando que las FARC hicieran otro tanto con Ingrid. Sarkozy tiene un avión ambulancia listo en Guyana, por si acaso. Pero las noticias desde París no parecen de modo alguno optimistas. Fuentes oficiales consultadas por Terra Magazine en París aseguraron que el optimismo por la liberación de Ingrid es escaso y su ex marido Fabrice Delloye fue contundente: "estoy muy angustiado, pues el plan de gobierno colombiano me parece improvisado; espero que no sea solamente para lavarse las manos en caso de un final fatal para Ingrid".
Son pues frágiles las esperanzas de su liberación y aun de su supervivencia. El gobierno colombiano, segúin parece, no irá más allá de las fofas declaraciones del comisionado de "paz" Luís Carlos Restrepo sobre la probable liberación de guerrilleros. Las otras propuestas provenientes de la sociedad civil, como las del ex secuestrado Luís Eladio Pérez, que insiste en un acuerdo humanitario garantizado por Francia, se verán confrontadas al extremismo del gobierno y a la inaudita indolencia de las FARC, a quienes no se les ve dispuestas a una cambio de estrategia, miopes como son para darse cuenta de que la liberación unilateral de Ingrid les valdría no solo el reconocimiento internacional (el primer ministro francés Francois Fillon ya habló de "prisioneros políticos" de las FARC), sino una mirada menos severa por parte de millones de colombianos.
Si Ingrid muere, pierden todos. Las FARC como culpables directas del secuestro y de la muerte, el gobierno colombiano por incapaz de llegar a una concertación ligado a unos "principios" egoístas e inhumanos. Los colombianos por un nuevo dolor en esta larga guerra y los franceses por ineficaces. Todos los canales de comunicación con las FARC están cerrados. Salvo uno, la Cruz Roja Internacional, que dice mantener un diálogo confidencial con la guerrilla. Y son ellos precisamente quienes han logrado, junto con Hugo Chávez y Piedad Córdoba, sacar indemnes a seis políticos de la manigua. Por lo menos están ahí, pendientes del acto humanitario.
Mientras tanto la desesperación y la rabia son el pan de cada día de los familiares de Ingrid. Terra Magazine habló este lunes 31 de marzo con su madre, Yolanda Pulecio, quien comentó que ha decidido no dar una declaración más a la prensa por el momento y que prefiere refugiarse en sus oraciones. Su voz decaída y anhelante, es el símbolo mismo de una espera en el peor de los predicamentos, víctima de los "inamovibles" del gobierno y de las FARC: ¡libérenla!
» Hable con Antonio Morales Riveira
Terra Magazine