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Martín Sivak: "Evo Morales sabe que su país es un diamante en bruto"

Reproducción
Portada del libro de Martín Sivak.

Pablo E. Chacón
Buenos Aires, Argentina

La editorial Sudamericana acaba de publicar Jefazo, la biografía de Evo Morales, el líder cocalero que llegó al Palacio de Gobierno de La Paz en el 2005. En el libro, el periodista argentino Martín Sivak maneja, en clave narrativa, información de primera mano que transmite de forma menos amable cuando se trata de reuniones de gabinete, viajes por el mundo, partidos de fútbol, de compartir una intimidad que nació en 1995, cuando Morales era un sindicalista que todavía no había llegado al congreso como diputado por la región de El Chapare. El biógrafo no idealiza, pero produce un texto novelado que revela pliegues inéditos del descendiente de los aymará que hoy ocupa la Primera Magistratura boliviana.

Sivak es sociólogo por la Universidad de Buenos Aires. Publicó El asesinato de Juan José Torres, en 1997; El dictador elegido. Biografía no autorizada de Hugo Banzer Suárez, en 2001; El Doctor. Biografía no autorizada de Mariano Grondona, en 2005; y Santa Cruz: una tesis, en 2007. Actualmente vive en Nueva York. Esta es la entrevista exclusiva que tuvo con Terra Magazine.

Entrevista

Terra Magazine: Usted conoce a Evo Morales desde bastante antes que se convierta en una figura pública y posteriormente en presidente de su país, ¿no?
Sivak: Efectivamente, pero lo conocí por mi relación historiográfica y periodística con Bolivia, país sobre el que me interesé por diversas cuestiones. Entrevisté a Evo en 1995 y dos años después publiqué el libro sobre el asesinato del (general) Juan José Torres. En ese entonces, Morales, quien fue siempre un hombre cauteloso, era uno de los referentes sindicales de los cocaleros del oste boliviano, y si bien reivindicaba ciertos aspectos de las luchas populares que, en rigor, habían comenzado en el primer gobierno de (Víctor) Paz Estenssoro, en 1951 y 1952, la impresión que me causó era la de alguien que iba a jugar alguna carta en un futuro más o menos próximo; pero que en ese momento estaba muy concentrado en la cuestión sindical, mucho más en la cuestión sindical que en la política.

Terra Magazine: Esa división era cuestión de tiempo.
Sivak: Era cuestión de tiempo. Es que no existe ninguna política popular sin base sindical y que todo sindicalismo, como toda economía, es política. En el caso de Evo, que en este punto puede compararse a Lula, el paso a la política, sin abandonar su estatuto de sindicalista, estaba cantado. Pero era un sindicalista especial, porque representaba a un sector de la actividad productiva de Bolivia que casi siempre estuvo sospechado. Algunas veces con razón, por supuesto. La cuestión es rápidamente hicimos contacto, diría, un muy buen contacto. Y diría más: si entonces no hubiéramos hecho tan buen contacto, hubiera sido muy difícil que yo hubiera podido escribir este libro. El acceso que tuve a su intimidad, las conversaciones, los viajes, todo eso fue producto de aquellos primeros tiempos.

Terra Magazine: Los cocaleros, dice, estaban sospechados.
Sivak: La actividad cocalera estaba sospechada porque la ecuación que se hacía (y que todavía suele hacerse), era que la hoja de coca es sinónimo de la cocaína. La tarea que se había dado a sí mismo Evo era romper esa equivalencia. Estaba peleando además contra toda una historia de corruptelas infinitas y con un país estragado por el dudoso prestigio de producir y exportar cocaína. Ese "prestigio", Morales lo conocía bien. El es de Oruro pero se crió en el Chapare, en el Oeste. Santa Cruz de la Sierra, donde a mediados de los ochenta los mayores productores de cocaína del país, no está lejos de allí. Pero ese "prestigio", digamos, resultó de una construcción mediática de las potencias interesadas en las riquezas de Bolivia y también por algunos dictadores como el (general) García Meza, que en la peor época del país se asocia con los dictadores argentinos (Jorge Rafael) Videla y después con (Roberto) Viola para armar una suerte de asociación ilícita y financiar el último tramo del Plan Cóndor. En otras palabras: es posible que los Estados Unidos hayan usufructuado de esas ganancias para operaciones militares y de inteligencia tanto en la zona como en América Central, pero el interés siempre estuvo en las inmensas reservas de gas y petróleo boliviano. La cocaína que llega a los Estados Unidos es la mexicana y la colombiana. Ese es otro negocio. Sin embargo, es cierto que cuando el país se desmadró, entre 1978 y 1982, el dinero de la venta de las drogas, junto con algunos yacimientos mineros, financiaron la continuidad "institucional" de Bolivia. No hay que olvidarse que la nacionalización de los hidrocarburos, que ya tenía treinta años, no podía mantenerse sin inversiones de última generación. Para los cocaleros, el cultivo de la hoja de coca era la única manera de sobrevivir. La otra era emigrar. Evo elige quedarse y hacer una actividad sindical desde 1983. En 1997 es elegido diputado por el Chapare. Es elegido por una cantidad aplastante de votos.

Terra Magazine: Evo entonces empieza su carrera política.
Sivak: Sí, desde 1997 al 2001 ocupa cargos legislativos, hace una especie de educación política que complementa la sindical. Por sus posiciones, es acosado, acusado y difamado por (Hugo) Banzer. Evo nunca abandona la idea de romper la ecuación coca-cocaína, y ya piensa en cómo aprovechar las reservas gasíferas, petroleras, la renta agraria. En ese sentido, el proceso que empieza a liderar es muy similar al del primer Paz Estenssoro, al que eligen presidente en el 52. En enero del 2002, el sistema de partidos clásico, que incluye a Jaime Paz Zamora, a Paz Estenssoro reconvertido al credo liberal, a Hernán Siles Suazo, a Banzer y al ideólogo mayor, Gonzalo Sánchez de Losada, provocan un putsch y echan a Evo del Congreso Nacional. Pero se rearma y constituye un partido propio, el Movimiento al Socialismo (MAS), que gana las elecciones de junio de ese mismo año. El MAS moviliza a los cocaleros, los excluidos, los pueblos originarios, y en el 2004 obliga a Sánchez de Losada, que había privatizado por monedas toda la infraestructura productiva del país, a renunciar a la presidencia de la Nación y a llamar a las elecciones generales que termina ganando.

Terra Magazine: El MAS hace estallar la representación parlamentaria clásica.
Sivak: Claro. El sistema político en Bolivia representaba sectores que se suponían antagónicos pero que rotaban en la administración del poder. Ese sistema estalla, implosiona, por la presión de los excluidos y por la corrupción interna que se genera en estructuras tan cerradas. Evo nacionaliza el petróleo y el gas y deja a grandes sectores de ese aparato sin prebendas. Esto dejando de lado el folklore de ocupar las instalaciones de los yacimientos petroleros con efectivos militares (actitud que molesta muchísimo a Lula, porque Petrobrás tiene intereses, acciones, técnicos que decide retirar y que después retornan; los españoles, sin vueltas, se van y no vuelven). Pero también sucede que los barones de Santa Cruz se quedan sin representación parlamentaria y sin poder en el Ejecutivo. Esos puestos se negociaban, se compraban. Esa es la causa central del plebiscito que llaman para proclamarse autónomos.

Terra Magazine: ¿Existe una pulsión antipolítico en Morales?
Sivak: No, de ninguna manera. Existe una actitud antisistémica, jamás antipolítica. Evo es un político que reivindica la política, tanto que es el primero que arregla cuentas con los chilenos, con Michelle Bachelet (presidenta de Chile), y promueve acuerdos con los Estados Unidos, con la Argentina, Ecuador, Venezuela. Es un descendiente de aymarás que siente orgullo de haber recuperado algo que es de todos. Morales piensa que el problema de las autonomías es anterior al de la representación, y como buen político, en lugar de fomentar las divisiones, intenta aumentar el poder de las representaciones. El problema es económico. Las inversiones no llegan tan fácilmente a Bolivia, y él es conciente que el parque industrial está obsoleto pero que el sacrificio valdrá la pena y los beneficios serán para todos. Está decidido a seguir ese camino. Es un camino de orgullo, o aunque suene antiguo, un camino de patriota. Todo lo que los medios repiten acerca de la dependencia económica de Venezuela, no es cierto. Su amistad con Hugo Chávez no autoriza a que Hugo Chávez decida asuntos de política interna boliviana.

Terra Magazine: ¿Y su relación con la Argentina?
Sivak: Es sólida, por varias razones. Primero, la inmigración boliviana hacia la Argentina es enorme. Evo quiere cuidar de esa gente y hay órdenes expresas al respecto. Segundo, la cuestión del gas. Es un insumo clave para la Argentina. La reducción de esa materia prima hacia Buenos Aires, que decidió a principios de este año, se debió exclusivamente a razones presupuestarias y logísticas. En Bolivia no sobra el dinero. En Argentina tampoco. Y tampoco sobra el gas. Los chilenos llegaron a un acuerdo y hubo que repartir los envíos. Morales sabe que su país es un diamante en bruto y está dispuesto a defenderlo. Pero también siente un particular aprecio hacia los Kirchner, porque siempre fueron los primeros en hacerse presentes cuando lo acechó alguna crisis. Si hay algo que le molesta es la imagen que de Bolivia se tuvo por años: que era un país a la deriva, al borde de la disolución, al que siempre había que asistir. Ese paternalismo político-mediático se está terminando.

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