Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine › Medio Ambiente

Es necesario apresurarse a enfrentar los problemas ambientales

Reuters
Según Marina Silva, Brasil debe prepararse ya para los efectos de los cambios climáticos.

Marina Silva
Brasilia, Brasil

Hace algunas décadas, cuando los ecologistas señalaban la degradación ambiental generalizada como un riesgo para la mismísima vida humana en el planeta, se les tildaba de catastrofistas y "ecopesados". En aquella época aún se creía que la naturaleza tendría capacidad ilimitada de recuperación y, por lo tanto, continuaría dándonos albergue, sin importar cuánto la agrediéramos. Se consideraba al ser humano una especie de "rey de la creación", cuya conexión con los demás seres vivos y con los recursos naturales en general sería de simple uso y no de interdependencia. Se ignoraba que, en realidad, somos los más dependientes de todas las formas de existencia.

Estos equívocos aún pueblan muchas mentes. Y aún frente a las evidencias, expresadas en los cambios climáticos, se apuesta a la fuerza de la inercia, en la creencia de que "vamos a dejarlo como está porque un día todo se arreglará". En verdad, dejándolo como está, el asunto tiende a empeorar día a día, como lo expresa el informe del Panel Intergubernamental de Cambios Climáticos en 2007. Sus integrantes recibieron el Premio Nobel de la Paz justamente por alertar sobre la gravedad del calentamiento global acelerado por la acumulación de gases de efecto invernadero, en los últimos 150 años, originados en las actividades humanas.

Aún para los más escépticos hoy es difícil no creer, porque ya estamos viendo y viviendo los escenarios descriptos en los estudios científicos: disminución de los glaciares y casquetes polares, aumento del nivel del mar, extinción de especies animales, aumento de temperaturas y mayor incidencia de los llamados eventos extremos. Los fenómenos naturales ocurren con una frecuencia e intensidad redobladas. Olas de mucho calor, lluvias devastadoras, sequías más severas y acontecimientos atípicos, como huracanes en Santa Catarina.

Si antes el mundo tenía refugiados de guerra, ahora es cada vez más común ver grupos de refugiados ambientales. Como en todo el mundo, esos cambios son sentidos en Brasil y, según estudios del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, el INPE, se avecinan días difíciles.

En esta situación, otras palabras necesitan ser incorporadas a nuestro vocabulario y a nuestra voluntad, generando actitudes cotidianas y presionando para la adopción de medidas en gran escala, sea por los gobiernos, sea por los segmentos de la economía. Brasil debe prepararse para enfrentar las dificultades causadas por el calentamiento global y para contribuir en la reducción de las emisiones de contaminantes. O sea, para adaptar y mitigar.

No es fácil y sería ilusorio creer que algo sucederá de la noche a la mañana. Exactamente por eso es imprescindible comenzar inmediatamente. ¿Cómo hacer?

Hay algunas premisas para que el esfuerzo tenga éxito. Necesitamos tener la humildad de revisar las normas, de admitir la importancia de cualquier conocimiento, desde el académico al popular tradicional. La adaptación a un planeta más hostil dependerá de nuestra capacidad de unir y relacionar saberes y sabidurías y de que aprendamos a ser más resistentes y menos depredadores. Ver un noticiero por televisión donde se muestran desastres ambientales ocasionados por eventos extremos uno tras otro es tener un contacto, a veces crudo, con nuestra fragilidad. ¿Quién podría imaginar que, al igual que el hombre de las cavernas, los humanos de la sociedad de alta tecnología de hoy estarían asustados y sin saber lidiar con los fenómenos naturales?

Usando el lenguaje de los economistas, llegó el momento de ajustar cuentas con la naturaleza, a través del diálogo de saberes, como dice Edgar Morin. Esa unión de experiencias dará otra calidad a la nuestra readaptación al planeta, del que tanto recibimos y al que tanto maltratamos. Como mínimo, deberíamos disponernos a producir y a consumir en forma más consciente. No es todo, pero puede ser el comienzo de una nueva relación.

Marina Silva es profesora de secundaria de Historia, senadora por el PT del estado de Acre y ex ministra de Medio Ambiente.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español