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AFP
Uno de los espacios inter-pabellones del imponente predio donde se desarrolla la Exposición Internacional "Agua y Desarrollo Sostenible"
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Juan Francisco Alonso
Madrid, España
Aunque tres cuartas partes de nuestro planeta están cubiertas por agua, son cerca de 1.200 millones de personas en todo el mundo las que hoy no tienen acceso regular al agua potable. Cada año mueren unas 3 millones de personas a causa de este problema, según advierte la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que además pronostica que en un futuro no muy lejano, quizás en apenas un par de décadas, se desatarán guerras entre países por el agua y que su valor superará al del petróleo.
Para evitar que estos malos augurios se materialicen y buscar salidas a la actual situación, en la ciudad española de Zaragoza, a unos 325 kilómetros al este de Madrid, se inauguró este viernes 14 de junio la Exposición Internacional "Agua y Desarrollo Sostenible" con un impresionante despliegue de fuegos artificiales.
Durante su discurso, el presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó: "necesitamos grandes acuerdos en torno al agua. El reparto del agua necesita de una solidaridad imperiosa y responsable con quienes precisan lo mínimo que no tienen". Más de un centenar de países, entre los que no figuran Estados Unidos, Reino Unido, Australia ni Canadá, tendrán muestras en el evento, que se prolongará hasta el próximo 14 de septiembre. También está previsto que unos 2.000 expertos en asuntos medioambientales y climáticos se den cita en la capital de la Comunidad Autónoma de Aragón, lo mismo que figuras internacionales como el último presidente de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, o la premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú.
Dos centenares de agrupaciones no gubernamentales tendrán su espacio, y los organizadores han anunciado que se realizarán más de 5.000 espectáculos, entre ellos, el desfile que diariamente realizarán los integrantes de la compañía teatral francesa Cirque du Soleil y los conciertos que ofrecerán artistas como Alanis Morrisette, Bob Dylan y Andrés Calamaro.
No es casualidad que España sea la anfitriona de una exposición de estas características, pues este es uno de los países industrializados calificados con mayor riesgo de desertificación. Es más, hasta que en mayo pasado se registraran las mayores lluvias de los últimos tres lustros, en ciudades como Barcelona sus habitantes se preparaban para sufrir, a partir de octubre, un racionamiento del agua para el consumo humano.
Modernidad a más no poder
El recinto, ubicado en una de las orillas del río Ebro, el más importante de la nación europea, está conformado 140 pabellones distribuidos en 25 hectáreas y tuvo un costo de unos 700 millones de euros (cerca de 1.200 millones de dólares). Quienes decidan acudir a Zaragoza hallarán fácilmente la Expo, gracias a la Torre del Agua, edificación de cristal azul que se alza a 78 metros de altura y cuya base tiene la forma de una agua del vital líquido. Los organizadores esperan que esta estructura, la más alta de la ciudad, se convierta en una especie de faro para los entre 3,6 y 6,5 millones de visitantes que esperan recibir hasta septiembre. En su interior los curiosos podrán observar una gota en explosión.
Otra estructura que seguramente asombrará a los turistas será el Pabellón-Puente diseñado por la arquitecta iraquí Zaha Hadid, estructura que sirve de pasarela para cruzar el río y entrar a la Expo y como zona de exhibiciones. Asimismo, el imponente acuario fluvial dispone del tanque de agua más grande del mundo, con tres millones de litros; allí habrá 5 mil ejemplares de 300 especies traídas desde los ríos Amazonas (Sudamérica), Nilo (Egipto), Mekong (Asia), Darling (Australia) y del Ebro. En esta estructura también se explicará la formación de los continentes.
En el Pabellón de Alemania, los visitantes podrán presenciar el ciclo del agua y conocerán todos los tipos de tecnología disponibles para recuperarla y aprovecharla al máximo. Y en Agua Extrema, los turistas conocerán en persona los efectos de un tsunami, un huracán y la gota fría mediterránea. Por último, el Pabellón de España seguramente atraerá más de una mirada. La razón: su diseño medioambientalmente amigable. La edificación utiliza energías renovables y acumuladores de agua dentro de las decenas de troncos de cerámica y barro que lo forman, con lo cual se consigue crear un clima fresco, similar al que se siente cuando se pasea por una arboleda.
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