Terra
Terra
 
 

Terra Magazine

› Terra Magazine

José Pablo Baraybar, el hombre que hace hablar a los muertos (Primera parte)

Getty Images
En Perú habría unas 3.500 fosas sin exhumar, en las que habría más de 15.000 desaparecidos.

Paola Ugaz
Lima, Perú

El arqueologo forense José Pablo Baraybar es el director del equipo peruano de Antropología Forense, encargado de realizar el informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, que devela el número de desaparecidos durante el mandato de Alberto Fujimori.

El especialista ha dirigido la oficina de Personas Desaparecidas y Ciencias Forenses de las Naciones Unidas (ganadora del premio ¿Memoria¿) y ha trabajado en exhumaciones en Ruanda, Congo, Etiopía, Bosnia, Kosovo, Argentina y Guatemala. En entrevista con Terra Magazine, Baraybar revela que en Perú habría unas 3.500 fosas sin exhumar, en las que habría más de 15.000 desaparecidos.

Han pasado cinco años desde que se presentó el Informe Final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y el país aún no termina de digerir, ni siquiera, el número de desaparecidos, ¿A que cree se debe eso?

Conocer de buenas a primeras todo el horror de la guerra es difícil porque se tiene que reconocer la barbarie de un lado y del otro. Al final, no importa cuantos desaparecidos sean, como número en sí, lo importante es que aprenderemos como sociedad después de que sean encontrados ya que ellos son la expresión fenomenológica de la desaparición forzada.

Es decir, la gente no desaparece, a la gente la agarran o la matan, y si la matan la meten en un hueco en algún lugar. Nosotros hicimos un consolidado de desaparecidos usando muchas fuentes, como la Comisión de la Verdad, la Defensoría e instituciones locales. Con esto, llegamos a la escalofriante cifra de 15.000 desaparecidos.

¿Por qué es importante saber el número de desaparecidos?

El registro de desaparecidos es importante porque, así no encontremos los cuerpos, podemos dar una respuesta a la familia. Llegará un momento en que tengamos básicamente nombres y circunstancias, y no tendremos cuerpos. Pero ese momento te ayudará a entender también como terminó esta gente.

Lo que quiero decir es que la idea final es dar respuestas, no es solamente meter preso a alguien.

Yo entiendo al Ministerio Público, al Poder Judicial, que tiene como objetivo principal judicializar y lo que tiene que ver con derechos humanos; pero el problema es que en 25 años no solamente no hemos judicializado nada, sino que no ha aparecido nadie. Entonces, la pregunta es ¿qué pasa?. la familia se ha convertido en un rehén de la justicia que les dice espérense 25 años más y tal vez por ahí metemos preso a alguien.

El tema tiene que funcionar con dos procesos: el proceso humanitario, por un lado, y el poder judicial, por otro lado. Por experiencia se sabe que el proceso humanitario puede incluir al proceso judicial, mientras que el proceso judicial es un ente excluyente, no incluye el humanitario: yo requiero pruebas y no dar respuestas a nadie; por lo tanto requiero ver un cadáver y no la identidad de ese cadáver, por ejemplo.

A cinco años del informe final, ¿estamos lejos o cerca de que el Ejército pida perdón por las masacres de las que fue partícipe?

Yo no veo al Ejército con la intención de pedir perdón por nada; no sienten ningún tipo de remordimiento. No sé si llega a ser remordimiento lo que tienen que sentir, pero ellos siguen dobles estándares: si el Perú va por ejemplo como Cascos Azules a Haití, siguen reglas muy concretas; y te puedo asegurar, tras trabajar en Naciones Unidas, que si una persona dentro de un contingente hace una barbaridad, que se llame "exceso" -palabra muy graciosa que significa que disparar una vez está bien, pero disparar cinco veces es ya un exceso- va a acatar todas las reglas, pues la persona va presa y le quitan la inmunidad hasta que su país la reclame, como sucedió en Kosovo.

Pero acá en Perú es diferente. Si un casco verde comete excesos, nos ocultamos en decir "ah, ustedes no se acuerdan lo salvajes que eran los terroristas". ¡Claro que sí!, todos nos acordamos como estuvimos. Esto no es ser un apologista de Sendero. Personalmente, eran unos salvajes, eso nadie lo niega ni los exculpa, el problema es que a un hecho salvaje tu esperarías que el Estado del cual eres parte te proteja a ti y no al revés.

Las opiniones expresadas aquí son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente están de acuerdo con los criterios editoriales de Terra Magazine.

Terra Magazine

Terra Magazine América Latina, Vea las ediciones en español