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El avance de la crisis financiera hizo evaporar la liquidez de las auction rate securities.
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Personajes otrora discretos en la trama de la crisis financiera norteamericana, las llamadas auction rate securities obtuvieron proyección en el espectáculo de los desfalcos y delitos económicos made in USA. El viernes 8 de agosto, el Wall Street Journal informó que el banco UBS A G, que ya había sufrido dificultades financieras en la crisis del subprime, aceptó recomprar 19.000 millones de dólares en auction rate securities que les habían vendido a sus inversores, bajo la presión de las autoridades.
Las auction rate securities son títulos de deuda a largo plazo transformados por los bancos en títulos líquidos que devengaban tasas de interés de corto plazo. Las tasas eran renegociadas periódicamente en préstamos mensuales o semanales, según lo establecido en el contrato. El analista Daniel Shapard cuenta que durante el auge del alza de los mercados, el valor negociado de estos títulos de deuda (calculado a su valor nominal) llegó a los 340.000 millones de dólares.
El avance de la crisis financiera hizo evaporar la liquidez de estas securities, garantizadas enfáticamente por los bancos en sus esfuerzos por convencer a los inversores. A pesar de estas promesas, las auction rate secutiries no funcionaron como ahorro. La generalización de la desconfianza trabó el financiamiento de los títulos. El pánico obligó a los responsables de la "intermediación" a postergar e incumplir los plazos de rescate de este título de inversión, siempre ofrecida a los clientes como líquida y segura.
Ken Pugh, supervisor de distribución del diario Sun Sentinel, vio cómo se esfumaban sus ahorros de 350.000 dólares en papeles invertidos en el Bank of America. Apostó su dinero en las señaladas auction rate securities y le fue pésimo. Bank of America informó que los títulos fueron perdiendo valor, pero como están ilíquidos no pueden ser cotizados. So far, so good.
El jueves 7 de agosto, Citigroup también firmó un acuerdo con el Procurador General de Nueva York, Andrew Cuomo, y con la SEC (Securities Exchange Comission). El Citi se comprometió a recomprar, a valor nominal, los títulos adquiridos por inversores individuales y pequeñas instituciones sin fines de lucro.
La diferencia entre el precio que pagará el Citi y el valor actual de mercado de los papeles se estima en 500.000 millones de dólares. Sin embargo, dice Shepard, el anuncio de la transacción reducirá aún más la demanda, ya menguada, por este tipo de título. En ese contexto, la liquidez del mercado se contrae y otras instituciones financieras serán obligadas a rescatar los desvalorizados títulos. Si esto no fuera suficiente, el financiamiento de la recompra exigirá probablemente la colocación de deuda en un mercado desconfiado. En el blog de finanzas Seeking Alpha de Barrons, un comentarista furioso expresa: "El dinero lo pondrá el Tio Ben (en referencia a Ben Bernanke, que preside la Reserva Federal), naturalmente. ¿Hasta cuándo van a seguir con la farsa?"
Por la falta de ayuda, digamos, oportuna, del Tio Ben, los perjuicios de los bancos y brokers serán determinados por el mercado, es decir, cuánto va a obtener el banco por la venta de los securities. Una insignificancia. El acuerdo firmado entre el Citi y las autoridades y reguladores abarca sólo a los pequeños inversores considerados poco relevantes. Los grandes inversores permanecen atentos, a la espera. Pronto iniciarán los procesos para reclamar el resarcimiento por daños y perjuicios ante las fiscalías y la SEC.
Atrás del Citi marcha el banco Merryl Lynch, que anunció que a partir de enero de 2009 comenzará la recompra de 30 mil millones de dólares de auction rate securities invertidos por clientes de menor envergadura. Las autoridades acusan a las instituciones financieras de inducir a engaño a sus clientes. Como ya se dijo, los bancos vendían las auction rate securities como si fueran títulos absolutamente líquidos, dinero vivo que devenga intereses. El desarrollo de la crisis sacó a la luz el engaño.
Terra Magazine