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AFP
Se calcula que en la invasión de EEUU a Panamá, en 1989, hubo miles de muertos. Gracias al grupo Rondon sólo se reportaron 500.
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Durante la invasión a Panamá, en la que fue apresado el general Manuel Antonio Noriega, hubo un episodio que los panameños difícilmente podrán olvidar: el bombardeo con fuego de artillería, tanques, helicópteros, misiles, lanzallamas y ametralladoras al barrio popular de Chorrillo. Sin embargo este fue un episodio silenciado, que la opinión de Estados Unidos no conoció; en cambio se vio en sus pantallas la recepción de héroes que se le tributaba a su ejército. Entonces se informó sobre 500 muertos, pero organizaciones internacionales de derechos humanos los calculan en miles y el presidente Bush, padre, obtuvo unas cifras de popularidad del 80%, inimaginables antes de la invasión.
Parecida a esta manipulación de la información, fue la operación que se ejecutó en Irak en 1991, tras la guerra del Golfo. De repente los iraquíes se vieron inundados de hojas volantes, revistas, panfletos, comics, cuñas de televisión y de radio en los que se hacía burla del presidente Hussein y se avivaban las diferencias étnicas de la población. A kurdos y chiítas se los incitaba contra el gobierno musulmán suní. En unas emisoras de radio se oía a Hussein diciendo tonterías que hacían reir o rabiar contra el presidente. El estudiante iraquí de Harvard contratado para imitar la voz de Hussein, era parte de una campaña de operaciones secretas para derrocar al presidente.
Detrás de las dos operaciones, la panameña y la iraquí, estaba el bien pagado grupo de John Rendon, un hombre que se ufana de ser "un guerrero de la información y un administrador de la percepción". Cuando se abre www.rendon.com aparece un historial de actividades en 80 países, entre los que está incluido el ministerio de defensa de Colombia que ha contratado esta internacional de la mentira y el engaño, tal como lo confirmó, además, la Secretaría de Prensa de la presidencia en una entrevista reciente (Cf Polo, n. 2. ).
El producto específico del grupo Rendon es el engaño y la manipulación de la opinión pública. Seymour Hersh, el periodista estadinense que documentó y denunció la matanza de My Lai en Vietnam y los abusos con prisioneros en Abu Dhabi, se asombra al describir la operación de este grupo, que creó de la nada el Congreso Nacional Iraquí y al anti-Hussein, Ahmed Chabib, mientras cambiaba la perspectiva de la gente respecto de Hussein. Según Hersh fue una megacampaña por la que Rendon obtuvo cien millones de dólares.
Esta operación compitió en eficacia con la que el grupo, contratado por la casa real Kuwaití, logró hacer ver un régimen corrupto, despótico y cruel, como un pais aplastado por la brutalidad de sus vecinos iraquíes. En un estudio de televisión instalado en las afueras de Londres, Rendon grabó los conmovedores mensajes de la familia real en el exilio; 20.000 soldados de Estados Unidos que acudieron al rescate de Kuwait recibieron el día de san Valentín afectuosos mensajes de los jeques de Kuwait y el mundo vió a los habitantes de Kuwait con miles de banderas de Estados Unidos, que se agitaban al paso de las tropas invasoras. Fueron las mismas banderas que aparecieron en el 2003 mientras se desplomaba la estatua de Hussein.
Con otro grupo, el Hill and Knowlton, promovieron el engaño de los bebés kuwaitíes secuestrados y asesinados por los iraquíes. Una enfermera apareció en los televisores de Estados Unidos en horario triple A, haciendo el relato del atroz episodio; después se comprobó que no era enfermera sino la hija del embajador de Kuwait en Washington y que la clínica no existía, pero la emisión le ganó a la guerra del golfo la bendición de la opinión y de los organismos internacionales. La sociedad, manipulada, vio a Estados Unidos como el liberador de un país sojuzgado.
El engaño en todas sus formas, apoyado en bases de datos, sondeos, grupos de enfoque, las medias verdades de la publicidad, el poder de la televisión, la manipulación de los medios y de las noticias, son la especialidad del grupo asesor del ministro de defensa de Colombia.
A medida que el lector atento se sumerge en los relatos que hacen los investigadores, Naief Yenya en Guerra y Propaganda, Franklin Foer en John Rendon's Shallow, Noam Chomsky en Media Control: the spectacular achievements of propaganda, o Seymour Hersh en The objective is clear: topple Sadam, but how? crecen las sospechas.
Todas esas polémicas actuaciones del ministro de defensa, sus agresiones al presidente Chávez en contravía de las directivas presidenciales de prudencia con el quisquilloso vecino; su presencia calculada en las informaciones sobre la muerte de Raul Reyes; su protagonismo indebido en el anuncio de la muerte de Marulanda; su omnipresencia en las escenas de la Operación Jaque, ¿son parte de una campaña montada por esta internacional del engaño? ¿Se adelanta, acaso, una disimulada campaña presidencial desde el ministerio de defensa, dirigida por estos costosos expertos, maestros del engaño?
Los últimos hechos relacionados con la Operación Jaque le dan fundamento a otra sospecha: ¿qué tiene que ver el grupo Rendon con la creación de esa operación?
Todo es posible, incluso que usted y yo también estemos manipulados.
Terra Magazine