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Terra Chile
"¿Será capaz de controlarse Valdivia para no ganarse amarillas, golpes y palabrotas?", se pregunta Bianchi.
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Va a ser importante el partido del 20 de agosto, en Estambul, frente a la selección de Turquía. No sólo porque el escenario es notable y el rival está ubicado, hace rato, en un cajón de peso, de claro protagonismo futbolero. No sólo por cuánto puede servir como laboratorio para los partidos de septiembre por las clasificatorias.
Hoy Turquía es cosa seria. Hace rato que su fútbol esforzado y directo genera admiración. La pasión, el vértigo, las ganas, la fuerza de los rojos tienen a todo el mundo obnubilado.
Turquía fue semifinalista en la última Copa Europea. Y salió tercera en el Mundial del 2002, logro al que ciertamente Chile ya no aspira... aunque lo alcanzó alguna vez hace casi 50 años.
Hoy, los turcos están más arriba. Y siempre es bueno medirse contra los que están por encima. Mirar hacia arriba. Salir de lo tibiecito.
El partido será importante, además, porque va a permitir que Bielsa, por primera vez, se encuentre con Jorge Valdivia, uno de los más talentosos y revoltosos jugadores chilenos. ¿Cómo se van a llevar? ¿Cómo va encajar Valdivia en un esquema donde la disciplina es clave y donde las misiones en la cancha dependen del análisis del técnico más que de la historia previa de los jugadores? ¿Aprendió la lección el mago? ¿Va a a ser Valdivia una pieza más en el engranaje, uno más de una cadena donde lo colectivo supera a lo individual, como le gusta a Bielsa? ¿Será capaz de controlarse Valdivia para no ganarse amarillas, golpes y palabrotas? ¿Será capaz de evitar que Chile se quede con uno menos debido a sus traidicionales explosiones infantiles?
¿Y si congenian Bielsa y Valdivia? Si va como titular... ¿irá junto a Matías Fernández? Todo indica que no, que el puesto de conductor alcanza sólo para uno. Que si juega Fernández no juega Valdivia. Pero nunca se sabe.
Y Vidal, que también vuelve tras ofrecer disculpas, ¿de qué va a jugar?
A propósito: qué buen signo que Valdivia vuelva sólo una vez que cumplió su castigo por el "Puertordazo". Y qué buen signo que Vidal retorne... tras pedir perdón. No pueden pasar colados, en ninguna organización, numeritos como el de Valdivia en Venezuela o declaraciones tan tontas como las de Vidal antes de Toulón. Esas cosas tienen que tener un costo. Te tiene que pasar algo cuando te equivocas de esa forma.
Vuelvo entonces: ¿de qué va a jugar Vidal? ¿De stopper? ¿De líbero? ¿Al medio, bajando y subiendo? ¿Cuál será la cara de este nuevo Chile que prepara sus armas para los difíciles duelos con Brasil y Colombia acá en Santiago?
¿Tendrán una nueva opción Contreras y Tello? ¿Volverá al equipo Maldonado? (¿se habrá aburrido Bielsa de la lentitud de Maldonado?). ¿Habrán "partido" para siempre -tras el retorno de Valdivia- Jiménez y Morales? ¿Quedará espacio para el piña Villanueva en algún lado? ¿Y qué hacemos con Gazale, con Lorca, con Orellana?
Son tantas las dudas. Y es tan diferente jugar de visita en Estambul que jugar como local en Santiago.
¿Puestos fijos? Varios, creo yo. El arquero Bravo. Medel como stopper por la derecha. Sánchez y Suazo arriba. Valdivia como conductor ante el mal momento de Fernández. Vidal como stopper por la izquierda. Claro que todo eso si los dos últimos se portan bien.
Si eso pasa, serán un aporte. Si se esfuerzan, si no joden la pita, si no desordenan un camarín que hoy está más tranquilo y ordenado que nunca, serán titulares. Si no, habrán tenido su última oportunidad.
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