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Cortesía
El sitio en internet de Jorge Corsi aún muestra sus calificaciones académicas y anuncia sus libros, ya retirados de los estantes por las editoriales.
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La situación procesal del psicólogo Jorge Corsi, caratulado como líder e ideólogo de una banda de abusadores que operaba en diversos barrios de la capital argentina, empeora día tras día. El pasado 28 de julio, a última hora, se entregó Pablo López Vidal, 'Pachi', de 21 años, el "cuarto hombre", prófugo y buscado por la policía federal, a pesar de las desmentidas de sus abogados, Eduardo Gerone y Fabián Lertora.
El joven sería uno de los "reclutadores" del grupo y el último en haber ingresado a la "familia" (como él mismo declaró en el juzgado número 45, frente a la magistrada María Fontbona de Pombo).
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La cuestión Corsi
Corsi, de 62 años, conocido entre los suyos por su nombre de guerra, 'Geo', está detenido y aislado en una cárcel de tránsito en el porteño barrio de Villa Lugano, hasta que se decida declarar en la causa. Entretanto él y sus "socios", Marcelo Rocca Clement, 'Marche'; Augusto Correa, 'Augus'; y López Vidal, todos a la sombra, se encuentran procesados por el presunto delito de "delito contra menores, violación y asociación ilícita". López Vidal no está procesado sino imputado.
Pero la supuesta conmoción en el mundo psi argentino que los medios locales no dejan de repetir, no es tal.
Las declaraciones de la psicóloga y asesora del ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos Eva Giberti (ver La cuestión Corsi), sobre las características eminentes del profesional preso y sobre la posibilidad, de confirmarse todas las sospechas, de un daño mayúsculo para esa comunidad y la confianza de los pacientes, sólo es una conjetura alimentada por los medios, que se festejan las investigaciones cuando lo único que hacen es repetir párrafos de un expediente ya muy manoseado y no preguntar jamás por la diferencia entre la psicología (en sus variantes de maltrato, violencia y abuso de menores) y el psicoanálisis.
La confusión alcanza extremos ridículos, ya que "se refiere a una antigua dicotomía entre los profesionales del área: someterse a análisis personal, como lo propugnaba Sigmund Freud, o según la línea de Kant, plantear que los psicoanalistas se autorizan a sí mismos" (revista Veintitrés, época II, número 526, 31/7/08).
Es decir, según la investigación de esa publicación, en el siglo XVIII, en Konigsberg, Alemania, los psicoanalistas, antes que Freud naciera, sobraban, al punto tal que las autoridades se vieron en la obligación de regular sus prácticas, sin diferenciar los objetivos de los psicólogos (como Corsi) y los de los psicoanalistas, como Germán Leopoldo García, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, quien declaró a ese mismo medio: "La confusión entre psicología y psicoanálisis obliga al profesional a analizarse. No sé si Corsi lo hizo alguna vez, pero el estupor de sus colegas parece ignorar lo que el psicoanálisis sabe: no existe una garantía institucional sobre los actos individuales".
El martes, día de la declaración de López Vidal, Corsi resultó expulsado de todas sus cátedras y probablemente su matrícula quede inutilizada para siempre. Sus libros, publicados por la casa Paidós, fueron retirados de circulación, lo que motivó las quejas de otros psicólogos, como Juan Carlos Volnovich, quien sostuvo que la presunta acusación sobre el psicólogo, nada tendría que ver con su producción teórica.
La pregunta que quedó soplando en el viento insiste, como alguna prensa, en presentar a Corsi como un caso "sofisticado" de 'doble personalidad', si no se estará errando el blanco. El periodista Martín Rodríguez fue explícito: "Está por un lado el nivel académico de las universidades, que no exigen concursos para cargos académicos cada determinada cantidad de años, dando por supuesto demasiados supuestos y lesionando la calidad institucional. Y por el otro, el mismo estatuto de la llamada 'violencia familiar', que nadie duda que existe. Lo que se puede empezar a discutir es cómo tratarla, con qué herramientas teóricas y si ese sintagma engloba un cuadro complejo, que parece escapar al saber que una licenciatura y algunas lecturas que alcancen para convertir a un abusador en una 'eminencia'" (revista Noticias Urbanas, año III, número 147, 31/7/08).
Extraña, sin embargo, que García haya hecho uso de categorías poco usuales en psicoanálisis (como la del 'individuo' que con determinado saber -y poder- hace el uso que cree conveniente), porque lo que pareciera estar en juego en esta cuestión no es tanto un asunto de 'individuos' como de discursos: a tal efecto, importa menos que el psicólogo y sus compañeros de orgías se llamen tal o cual sino el soporte teórico que implica el abuso, el maltrato y la violación de menores, que -en una primera impresión- no merece ese nivel, el de teoría, y sí otro, el de delito liso y llano, si es que puede probarse que así ocurrió y que los detenidos son los responsables.
A la fecha, declararon Rocca Clement y López Vidal, y si bien ambos reconocieron conocerse (entre ellos, al resto del grupo y a tres de los niños supuestamente abusados), negaron enfáticamente cualquier tipo de contacto sexual con los menores, e ignoraron que estaban siendo vigilados desde hacía meses, vigilancia que redundó en una colecta de computadoras, discos rígidos, discos de dvd, videos pornográficos, agendas, cámaras de video y otras pruebas que, sumadas a las del expediente, saturado de desgrabaciones de escuchas telefónicas donde los contactos sexuales no pueden verse pero sí deducirse y complicar la situación judicial de ambos y de los que faltan declarar. López Vidal, además, confesó ante la jueza que conoció a Rocca Clement en un bar, y que le habría contado que su orientación sexual lo tenía confundido y traído problemas en su casa.
Fue entonces cuando 'Marche' le habló de 'Geo', que podría ayudarlo a despejar sus dudas. Si las cosas son así o no, tendrá que determinarlo la justicia. Pero de lo que no parece haber dudas es que hay otros prófugos, 'reclutadores', uno de ellos supuesta víctima años atrás de Rocca Clement, quien le habría presentado a éste al chico que desató el escándalo cuando le contó a sus padres de la existencia del grupo.
Ese chico, presuntamente violado en repetidas oportunidades y filmado, había recibido, de manos del profesor de música, un regalo: un celular, ahora en poder del juzgado. Eso fue casi un año atrás. El estado psíquico del joven habría empeorado después de algunos ataques de pánico y pesadillas (una que se repetía era la de un señor musculoso, canoso, que se reía sin parar al lado de su cama). Los padres del chico, de catorce años, hicieron la denuncia judicial e internaron a su vástago en el Hospital Británico de esta capital, donde todavía está en recuperación.
Hay otros dos menores, hermanos, uno de trece años y otro de quince, que habrían pasado el día del amigo (20 de julio) en el departamento de Corsi. Tres días después, cuando vieron su cara en la televisión, ambos se pusieron a llorar. Sus padres, enterados de qué iba el asunto, también hicieron la correspondiente denuncia judicial.
Terra Magazine localizó a dos antropólogas, la primera, asistente a un seminario que 'Geo' dictó en el Consejo Nacional de la Mujer, sobre hombres golpeadores. La tesis que expuso Corsi era la de señores que frente a la nueva "agresividad" femenina, sin saber cómo defenderse, golpeaban, y a veces, claro está, se iban de mano. Fueron varias las asistentes que se levantaron y se fueron ante semejante dislate autojustificatorio.
El otro caso es el de una integrante del posgrado que el psicólogo dictaba en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Esta joven soportó durante dos años las agresiones del 'especialista', que se negaba a hablar de abuso cuando se trataba de niños. Sólo existía abuso, para Corsi, cuando las víctimas eran niñas -una especialidad en la que aparentemente él no concursaba.
Finalmente, una nota de color: un grupo de pederastas argentinos (que habrían creado falsos sitios web con direcciones en los Estados Unidos y Europa), propuso al 27 de diciembre el Día Internacional del Amor al Niño (www.ibid.net). Escrito en inglés, las versiones, casi seguramente a cargo del combo que creó el sitio y sus clones, dicen que los accesos en los países industrializados ya están cerrados, pero que eso no es así en la Argentina. Ya hay una firme denuncia judicial presentada por un penalista muy conocido que entregó a la justicia argentina todas las pruebas que tiene y hasta los posibles nombres de los autores de la "broma".
Terra Magazine