
Vistiendo una falda gris y un blazer azul marino, Airi Kinoshita fue hallada violada y estrangulada al interior de una gran caja de cartón. Tenía siete años. Su bolso escolar fue encontrado a 300 metros del cadáver, su media de la pierna derecha nunca apareció. El dolor y la rabia de todo el distrito de Aki-Ku de la ciudad de Hiroshima fueron inmensos. El caso tuvo una enorme y prolongada repercusión mediática en todo el Japón.
El asesino era un peruano inmigrante, quien captó la atención de la niña mediante un teléfono celular y logró introducirla mediante la fuerza en su pequeño departamento. En el juicio, él ha declarado que no tuvo intención de cometer el asesinato, que sufrió un estado de locura transitoria, que estuvo "poseído por el demonio". Por su parte, el padre de la víctima lo ha calificado como "un demonio que no tiene corazón humano".
José Manuel Torres Yaque nació en el distrito de Guadalupe (Pacasmayo) el 3 de febrero de 1972. Mediante una inscripción fraudulenta, obtuvo en el año 2002, un documento de identidad con el nombre de Juan Carlos Pizarro Yagui. Con este documento falso ingresó al Japón como nikkei (descendiente de ciudadano japonés) en abril de 2004. Vivió en Suzuka, Kure y Aki-ku, siempre en casas de sus hermanos o primas, durante sus dieciocho meses en el Japón, fue despedido de diversos trabajos.
Torres Yaque tenía dos procesos abiertos por abuso a menores en el Perú que han sido esgrimidos en el juicio como pruebas de su permanente conducta criminal. Según The Japan Times, las agresiones sexuales ocurrieron en diciembre de 1992 y en noviembre de 1995. Por su parte, la revista Caretas sostiene que "fue arrestado tres veces en Trujillo por intento de violación. En 1992, fue encarcelado por abusar de otra menor y sentenciado a 5 años de prisión, pero "inexplicablemente" pasó sólo unos meses en la cárcel".
No es difícil imaginar que este peruano encontró en las caricaturas manga pornográficas (hentai) un medio para satisfacer sus más perversas fantasías sexuales. El asesinato de niñas, el cuerpo violado, el cadáver abandonado en cajas y el fetichismo por la vestimenta escolar son tópicos de este producto de la cultura de masas global. El cuerpo de Airi Kinoshita fue el medio que cristalizó la conversión de una persona fracasada en un personaje heroico de estas truculentas narraciones. Quizá el uniforme estilo marinero (sailor fuku) de la niña facilitó la transformación de ella en un personaje de anime para una mente débil y obsesiva.
Las primeras declaraciones del violador y asesino a la policía son estremecedoras: "Yo sentí que mi hija podía lucir como ella, si llevara una mochila de colegio en su espalda", es decir, él sintió que violó y mató a su propia hija en la figura de Airi Kinoshita. Torres Yaque proviene de una familia pobre de cuatro hijos, su padre vendía bebidas alcohólicas en un puesto ambulante, José Manuel fue reprobado dos años en su vida escolar.
Se estima que hay más de 65.000 peruanos residentes en Japón. Ellos constituyen una importante fuente de las remesas que recibe nuestro país, que en el 2005 sumaron 365 millones de dólares, según el BID. La mayoría de ellos pertenece a sectores medios y populares, muchos con algún nivel de educación superior y con gran espíritu emprendedor. Sin embargo, hay también un significativo número de ilegales, de personas que fraguaron sus orígenes hasta convertirse en nikkeis para obtener una visa para trabajar en Japón.
Torres Yaque viajó al Japón con el sueño de trabajar, ahorrar dinero y comprar una casa para su esposa y sus dos menores hijos. Sus ordinarias esperanzas se trocaron en una sangrienta pesadilla. De anónimo inmigrante pasó a convertirse en mediático asesino. Después de conocer la primera sentencia que establecía la cadena perpetua contra el peruano, el viceministro de Justicia, Taro Kano, solicitó la pena de muerte. Por lo cual, no sorprende que en su alegato final del 31 de julio, la fiscalía solicitase la pena capital ante el Tribunal Superior de Hiroshima.
El gobierno de Japón ha dictado medidas para restringir la renovación de visas teijusha (visas de residencia por tiempo prolongado); por ello, se exige la presentación de dos certificados de antecedentes policiales, uno del país de origen y otro que debe solicitarse a la fiscalía o Policía de Japón. Quien tenga alguna sentencia judicial en su contra mayor de un año será expulsado inmediatamente. Estas medidas buscan un mayor control sobre el casi medio millón de inmigrantes latinoamericanos que hoy viven en dicho país.
Guadalupe es una pequeña ciudad del norte del Perú. En ella, cada 15 de marzo se celebra la fiesta religiosa de la Virgen de Guadalupe, una de las más antiguas e importantes de la costa peruana. Este apacible distrito también se enorgullece de haber visto crecer a Marina Mora, Miss Perú Mundo 2001. El 9 de diciembre, se dictará la sentencia final en el juicio contra Torres Yaque, si se acepta la pena de muerte propuesta por la fiscalía, él será el primer latinoamericano ejecutado en el Japón, triste mérito para la cálida tierra de la Virgen y de la belleza.
Terra Magazine