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"Ningún país puede retrasar su transición hacia una sociedad de bajo carbono. El dilema sobre como de promover el crecimiento sin empeorar los efectos del calentamiento es universal", dice Marina.
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Marina Silva
Brasilia, Brasil
Faltan 74 días para el inicio de la 15a Conferencia sobre el Clima (COP 15), que se realizará en Copenhague, Dinamarca, y que reunirá a líderes mundiales para elaborar un nuevo acuerdo global para hacerle frente a los problemas derivados de los cambios climáticos. Hasta entonces estaremos en un conteo regresivo en la expectativa de lograr una agenda de negociaciones capaz de responder al desafío único que el mundo tiene por adelante.
Aproximadamente 100 líderes mundiales se reunieron ayer en la sede de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, Estados Unidos, llamados por el secretario general de la organización, Ban Ki-moon. Para él, esta Cumbre sobre el clima es la última oportunidad que hay para movilizar a jefes de Estado para que se "selle el acuerdo" sobre el clima.
Es comprensible que exista el temor de que no se logre avanzar de forma concreta en las negociaciones que resulten en un acuerdo significativo en Copenhague. Pues parecería que aún no hay una consciencia política de que el hacerle frente a los cambios climáticos va a exigir medidas urgentes en escala mundial y compromisos de todos los países para lograr una economía con bajo nivel de carbono, cada uno según su capacidad.
El cambio climático no es solamente un problema ambiental. Es algo que exigirá cambios estructurales profundos y que crearán un nuevo paradigma para el desarrollo. Todas las inversiones que tengan por objetivo la generación de empleos, renta, producción y tecnología del siglo XXI deben partir de esa reflexión. Ningún país puede retrasar su participación en la transición hacia una sociedad de bajo carbono. El dilema sobre la forma de promover el crecimiento sin empeorar las consecuencias del calentamiento global es universal.
Para los países pobres y en desarrollo, esa transición adquiere contornos dramáticos frente al desafío de ofrecer calidad de vida a millones de personas que aún viven en la pobreza. ¿Cómo crecer dialogando adecuadamente con las necesidades y responsabilidades inminentes impuestas por la crisis ambiental, cuyo eje central son los cambios climáticos?
En el pronunciamiento de ayer, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, dijo que las negociaciones de la ONU están en un momento peligroso de paralización. "No se trata de una discusión a la que podamos volver el año que viene. Eso resultaría en un terrible colapso, un retraso de años para que las acciones contra los cambios climáticos comiencen a ser adoptados". Barroso también destacó que parecería que los cambios climáticos están ocurriendo más rápido de lo previsto por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) hace dos años. "Necesitamos encontrar soluciones ahora".
Durante la Cumbre, el gobierno chino anunció un plan para hacer se matriz energética un 15% renovable hasta 2020, la iniciativa de plantar 40 millones de árboles, reducir las emisiones tóxicas de vehículos automotores, de las fábricas y de sus plantas de carbón, además de ofrecerle ayuda a los países más pobres.
La Unión Europea también publicó la meta de reducir en un 20% el nivel de emisiones hasta 2020. Por su parte, la medida más agresiva de Estados Unidos hasta el momento es el anuncio de cortar el 4% de las emisiones, comparado a los niveles de 1990.
Mientras tanto otros países, la mayoría en desarrollo, presentan iniciativas más creativas y audaces, aunque no sean de fácil aplicación. Costa Rica, por ejemplo, propone una transición para la neutralidad del carbono hasta 2021. Las Maldivas y otros países insulares pretenden alcanzar la neutralidad del carbono hasta la mitad del siglo. Corea del Sul, por su parte, está invirtiendo cerca del 80% de su paquete de beneficio fiscal en providencias relacionadas al clima.
Brasil, que juega un rol importante en esa discusión, estuvo ausente al encuentro sin justificación aceptable, y hasta el momento anunció metas poco audaces. El plan es la reducción del 80% de las emisiones originadas por la deforestación de la Amazonia -la principal fuente de emisiones de gases- hasta 2020, y ampliarlo con cortes en las emisiones originadas por otros sectores. Podríamos avanzar más, principalmente en el compromiso con metas de deforestación cero para todos los ecosistemas.
Es necesario que las naciones presenten compromisos más claros, aunque sean compromisos de voluntad. El mundo desarrollado y el que está en desarrollo necesitan el uno del otro para salir adelante y avanzar a partir de los esfuerzos multilaterales apoyados en objetivos generosos y solidarios, con inversiones sustanciales.
La sociedad también debe participar en esas negociaciones y debe hacerse escuchar, exigiendo una representación que tome en consideración sus prioridades y problemas, no sólo las conveniencias de la cultura política tradicional, ultrapasada y todavía muy poderosa.
Este lunes 21 fue el día del alerta general de la Campaña Global de Acciones por el Clima (GCCA), más conocida como TicTacTicTac, con acciones desarrolladas alrededor del mundo para hacerle un llamado a la sociedad y convencer a los líderes internacionales a firmar un acuerdo justo y eficiente en la Cumbre de Copenhague. Para participar, consulte las páginas web www.tictactictac.org.br o http://tcktcktck.org.
La ONU también está llamando a la población mundial para firmar un pedido por internet, como parte de la campaña "Seal the Deal" (Sellar el acuerdo), solicitando medidas urgentes de combate a los cambios climáticos. Se entregarán las firmas recogidas a los líderes mundiales durante la COP-15. Basta ingresar a la página web http://www.sealthedeal2009.org.
Y el domingo, 27 de septiembre, junto al Partido Verde, el Movimiento Brasil en el Clima y varias organizaciones no gubernamentales en Río de Janeiro participaré de una caminata que saldrá a las 11:00 de Leblon en dirección a Leme. Le solicitaremos al gobierno brasileño que asuma metas de reducción de emisiones de carbono y que adopte políticas que apunten, entre otros objetivos, para la deforestación cero y el fin de las nuevas plantas termoeléctricas a carbón. Es necesario que el gobierno sea claro y asuma esas metas en la Conferencia de Copenhague de forma obligatoria e internacionalmente comprobable.
Terra Magazine