| Marcos Delgado/EFE |
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Después de despedir al técnico Hugo Sánchez, antiguo goleador de la liga española, los Pumas tomaron un segundo aire y eliminaron en la Sudamericana a los favoritos Corinthians, de Brasil, y Vélez Sarsfield, de Argentina, con un fútbol alegre y muy práctico.
Si bien bajo las pupilas de Hugo, los universitarios ganaron dos títulos de liga y vencieron en 2004 al Real Madrid en su estadio (en el Trofeo Santiago Bernabéu, de la pretemporada española), la relación entre el estratega y los jugadores se hizo tensa y el equipo se convirtió en una caricatura de lo que fue.
Miguel España, sustituto de Hugo, llegó a juntar los pedazos rotos para con ellos organizar una buena temporada 2006, pero se encontró que los jugadores no habían perdido la costumbre de soñar ni la capacidad de convertir en realidad las ilusiones.
Como primera medida, España dio confianza a figuras vetadas por Hugo como el goleador argentino Bruno Marioni y el novato Marco Palacios, quienes enseguida se convirtieron en motores del equipo y fueron claves en las goleadas 3-0 al Corinthians, en cuartos de final, y 4-0 al Vélez, en la semifinal.
De repente el portero Sergio Bernal levantó su rendimiento; la defensa, liderada por el paraguayo Darío Verón y el mexicano Joaquín Beltrán, recuperó el orden; y los centrocampistas, con el brasileño Leandro como cerebro, se acordaron de jugar bien, lo cual hizo funcionar también a los delanteros.
Pumas se transformó en un gran equipo en menos de un mes y después de faltar el respeto a los campeones de Brasil y Argentina, parecen preparados para jugar de tú a tú también ante el Boca, el club más ganador del continente en los últimos años.
Eliminados temprano de la lucha por el título en el Apertura'05 del fútbol mexicano, los Pumas están concentrados totalmente en la Sudamericana, detalle en el que aventaja al Boca Juniors, enfrascado en la lucha por el campeonato de su país y expuesto a un desgaste adicional al del largo viaje.
Para los mexicanos, la clave en la final será vencer mañana, martes, en el estadio universitario, donde contarán con el apoyo de una de las hinchadas más apasionadas del país; si ganan y mantienen en cero a los rivales, se acercarían mucho al título porque dos semanas más tarde podrían manejar el encuentro en la Bombonera.
El reto es duro, pero los Pumas han vuelto a creer en sí mismos. Y con eso pueden darse el lujo de seguir soñando.
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