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Pasión por la cultura y el fútbol
Dortmund es el corazón de la región del Ruhr. El carbón y el acero están indisolublemente unidos a esta ciudad. Pero esta antigua zona minera se ha convertido en la última década en el centro de la tecnología del futuro. Sólo ha permanecido una cosa: el fútbol sigue ocupando el primer puesto. Cada año millones de hinchas acuden al estadio Westfalenstadion para ver jugar a su equipo, el Borussia de Dortmund.
La historia de Dortmund se remonta a tiempos inmemoriales. Gracias a los descubrimientos arqueológicos encontrados en el corazón de la ciudad sabemos que ya en el año 1000 antes de Cristo la ciudad estaba densamente habitada. En 1907 unos obreros de la construcción hicieron un espectacular descubrimiento: encontraron un tesoro de piezas antiguas que databan del año 410, entre las que había 444 monedas de oro, 16 monedas de plata y un collar de oro de la época tardo-romana.
En una lista de conventos que data del periodo comprendido entre los años 880 y 884, aparece por primera vez mencionada la colonia Throtmani, que más adelante evolucionaría hasta convertirse en el nombre actual, Dortmund. En la época de los Staufer, en los siglos XII y XIII, Dortmund recibe el estatus de Ciudad Imperial, alrededor de la cual se extiende la muralla conocida hoy en día con el nombre de Wallring. Un ejemplo de la autonomía de la ciudad es el sello que se utilizaba para certificar documentos y contratos, denominado Sello de la torre.
Gracias a mercaderes y artesanos Dortmund se convirtió en la Edad Media en una de las ciudades más importantes de la Liga Hanseática. Comerciaba con Inglaterra y Flandes, a quienes vendía, entre otras mercancías, lana, paño, vino y productos manufacturados de acero y hierro. Pero la Guerra de los Treinta Años llevó la ciudad a la ruina. El Dortmund luterano con sus ciudadanos imperiales era el enemigo que había que aniquilar y fue ocupado numerosas veces. La antigua Ciudad Imperial y Hanseática se convirtió en una pequeña ciudad agrícola. |