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La Copa del Mundo es el mayor evento de deporte más popular del planeta. De magnitud similar, solamente los Juegos Olímpicos pueden ser comparados con un Mundial de fútbol.
Hasta hoy se disputaron 17 Copas, en 15 países, de tres continentes diferentes. En total, 27.499.092 personas asistieron a los partidos en estadios que sirvieron a la competencia, sin contar a los demás millones que lo vieron por TV en el final del siglo XX y los otros millones que oyeron por radio los encuentros en la primera mitad del siglo pasado. En todos esos años, la pelota descansó en la red 1920 veces.
Setenta naciones disputaron el Mundial, desde su primera edición, en Uruguay, en 1930. Algunas cambiaron su nombre, otras no existen más. La FIFA, responsable por el torneo, posee más afiliados que la propia ONU (Organización de las Naciones Unidas).
Todo comenzó con el sueño y la dedicación del francés Jules Rimet en organizar un torneo que envolviera selecciones de varios países. Un Mundial moviliza al país que lo realiza. Genera miles de empleos, turismo y ganancias financieras aseguradas.
En 2006, Alemania recibirá a la 18º Copa de la historia,
su segunda, en un momento totalmente diferente de cuando organizó
el torneo por primera vez, en 1974. La época es dividida
por la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín
que unió Occidente y Oriente. Actualmente, Alemania pasa
por una fase de rejuvenecimiento y busca de nuevas identidades,
aunque aún carga con traumas y marcas de la Segunda Guerra
Mundial (1939-1945).
La edición del 2010 también tiene una sede definida. Por primera vez, el continente más olvidado de la humanidad recibirá a la competencia. Sudáfrica será sede del Mundial, que volverá a clasificar al campeón de la edición anterior automáticamente, junto al país anfitrión.
Definitivamente, una Copa del Mundo es capaz de detener los relojes del mundo y movilizar decenas de millones de personas frente a una TV por un mismo objetivo: hinchas por la selección de su país.
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